Las mejores 143 Frases de Vanidad - FrasesWiki.com

Encontramos 143 frases sobre Vanidad

La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo. " Humano, demasiado humano " (1878), Friedrich Nietzsche
Autor:" Humano, demasiado humano " (1878) Friedrich Nietzsche
La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados. " Sobre héroes y tumbas " (1961), Ernesto Sabato
Autor:" Sobre héroes y tumbas " (1961) Ernesto Sabato
Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no verí­amos nada y no existirí­a nada. " Voces " (1943), Antonio Porchia
Autor:" Voces " (1943) Antonio Porchia
... yo quería arremeter contra la vanidad, porque había descubierto que es incompatible con la dicha.
La verdad purifica, la vanidad mancha.
No creo que la vanidad tenga que ver con el hecho de ser actor. Actuar es menos acerca de uno mismo y más acerca de lo que se trata de comunicar
El ajedrez es vanidad
No seas vanidoso, porque la vanidad es una degradación de tu ser y un manantial perenne de ridiculez
Tienes la vanidad de tu talento.
Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada.
(Vanidad) De la propia uno debe prevenirse, y de la ajena aprovecharse.
Advirtió el disgusto que sus palabras la habían causado, no le fue difícil comprender que su vanidad de mujer hermosa no toleraba que en su presencia se hablara de ninguna otra belleza, y arrepentido como el mejor penitente, se sentía dispuesto a pedirla que le perdonase...
Esclavos de ajenas pasiones y de su propia vanidad, sólo conciben la gloria en un carro triunfal arrastrado por adoradores. Prefieren una corona de cartón dorado, con tal que todos la tomen por oro buen a ley, a la inmortal corona del laurel sagrado que sólo resplandece en la obscuridad de la tumba.
El orgullo que se alimenta con la vanidad acaba en el desprecio.
La vanidad es un mendigo que pide con tanta instancia como la necesidad, pero mucho más insaciable.
El orgullo que se alimenta con la vanidad acaba en el desprecio.
La vanidad es un mendigo que pide con tanta instancia como la necesidad, pero mucho más insaciable.
La vanidad es el amor propio al descubierto.
Observo que una gran parte de la especie humana no cree en Dios y no sufre por ello ningún castigo visible. Y si hubiera un Dios, me parece muy improbable que tuviera una vanidad tan enfermiza como para sentirse ofendido por quienes dudan de su existencia
La curiosidad no es más que vanidad. En la mayoría de los casos, sólo queremos saber algo para hablar de ello.
Quien no ve la vanidad del mundo, es que él es, en sí mismo, muy vano.
... el vicio clerical por excelencia es la envidia, acompañada por la vanidad y la calumnia.
La vanidad es la necedad del egoísmo, y el orgullo, la insolencia de la vanidad
En muchos casos hacemos cosas por vanidad o por miedo, lo que haríamos por deber.
En muchos casos hacemos por vanidad o por miedo, lo que haríamos por deber.
En muchos casos, hacemos por vanidad o por miedo más de lo que haríamos por deber
Hay dos cosas que siempre hacen hablar: el coraje y la vanidad.
Los móviles de la mujer son tres: el interés, el placer y la vanidad.
¡Cuantos desfiguros causa la vanidad!
La vanidad de las mujeres es tan grande, que con tal de aparecer amada por alguien, se avendrían a no serlo.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia, el hombre es un ciego que no sabe verse a sí mismo.
La vanidad puede estar unida con un bien natural, pero la envidia supone siempre perversidad en el corazón.
La vanidad es hija legí­tima y necesaria de la ignorancia; el hombre es un ciego que no sabe verse a sí­ mismo.
No buscábamos la pobre satisfacción del medro personal, ni anhelábamos la triste vanidad de los honores, ni queremos otra cosa que no sea el verdadero triunfo de la causa, consistente en la implantación de los principios, la realización de los ideales y la resolución de los problemas, cuyo resultado tiene que ser la salvación y el engrandecimiento de nuestro pueblo
Como Antístenes, filósofo cínico, tuviese la capa rota y la anduviese enseñando a todos, díjole Sócrates: Por la hendidura de tu capa conozco tu vanidad. Quiso dar a entender que peor era aquella presunción que tenía enseñando su capa rota, que si trajera una vestidura más rica.
La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados.
A los muertos no les importa cómo son sus funerales. Las exequias suntuosas sirven para satisfacer la vanidad de los vivos.
Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
Mira que eres el que ha poco no fuiste y el que siendo eres poco y el que de aquí a poco no serás, verás como tu vanidad se castiga y se da por vencida.
Cuando los grandes hombres se dejan abatir por la duración de sus infortunios, demuestran que sólo los soportaban por la fuerza de su ambición, y no por la de su ánimo, y que, sin más diferencia que una gran vanidad, los héroes son iguales que los demás hombres.
El orgullo se resarce siempre y no pierde nada, incluso cuando renuncia a la vanidad.
El orgullo, que tanto alienta nuestra vanidad, nos sirve a menudo para moldearla.
Esa clemencia, de la que se hace una virtud, a veces se practica por vanidad, otras por pereza, a menudo por miedo, y casi siempre por esas tres razones juntas.
Eso que se denomina liberalidad no es muchas veces más que la vanidad de dar
Hablamos muy poco, excepto cuando la vanidad nos hace hablar.
La adulación es una moneda falsa que tiene curso gracias solo a nuestra vanidad.
La virtud no iría muy lejos si la vanidad no le hiciera compañía.
Lo que nos hace insoportable la vanidad ajena es que hiere la propia.
Lo que se llama liberalidad no es por lo regular sino la vanidad de dar, vanidad que preferimos a lo que regalamos.
No iría muy lejos la virtud si la vanidad no la acompañase.
La avaricia y la vanidad son los oficiales de alistamiento de la maldad: una vez pagado el dinero, la conciencia escapa corriendo.
La vanidad dice al hombre lo que es honor, la conciencia le dice lo que es justicia
La vanidad es arena movediza.
La vanidad es arena movediza.
La consciencia de la vanidad es un poderoso desinfectante: llena la religión, como llena la vida, de fortaleza, dignidad y benevolencia.
La forma más elevada de vanidad es el amor a la fama.
El deporte es la mayor escuela de vanidad.
Saulino.-... ' Vanidad, vanidad, todo es vanidad'?
Su vanidad es más grande que su miseria
La especie más temible de los vanidosos es la de los que tienen, en efecto, motivos para su vanidad
La librería de un hombre es también su retrato, y tan fino que no pueden igualarle ni los pinceles más exactos ni la pluma más penetrante y fiel del mejor biógrafo. Los libros que cada cual escoge para su recreo, para su instrucción, incluso para su vanidad, son verdaderas huellas dactilares del espíritu, que permiten su exacta identificación
Vivir siempre angustiada es producto de grave vanidad.
Usted debe renunciar a toda la superficialidad, convenio, vanidad y engaño.
¡Ah! ¡Los hombres de acción! ¡Los activos! Hay que ver cómo se cansan ellos y nos cansan a los demás por no hacer nada. ¡Y qué vanidad más boba la que nace de una turbulencia baldía! (...) ¿Qué ha quedado de todos los Activos, de Alejandro, de Luis XIV, etc., incluso de Napoleón, tan próximo a nosotros? El pensamiento es eterno, como el alma, y la acción es mortal, como el cuerpo.
La única curación contra la vanidad es la risa.
Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra, y por amor a la verdad.
Estar celoso es el colmo del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad
Estar celoso es el súmmum del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad.
Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir.
Ser celoso es el colmo del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad.
En ser indio mi vanidad se funda, porque el indio socorre en su miseria a los vasallos de Isabel Segunda. ¡Fortuna y gloria al hombre que se precia de respeto infundir hasta la muerte! Dios, por invulnerable, la desprecia, y, por su dignidad, el varón fuerte
Me arrepiento de las dietas, de los platos deliciosos rechazados por vanidad, tanto como lamento las ocasiones de hacer el amor que he dejado pasar por ocuparme de tareas pendientes o por virtud puritana.
El amor propio y la vanidad nos hacen creer que nuestros vicios son virtudes, y nuestras virtudes, vicios.
La vanidad hace siempre traición a nuestra prudencia y aún a nuestro interés.
Suprime la vanidad en las mujeres y habrás suprimido la mitad, por lo menos, de ambición en los hombres
Habría una manera de resolver todos los problemas económicos: colocarle impuestos elevados a la vanidad.
Habrí­a una manera de resolver todos los problemas económicos: colocarle impuestos elevados a la vanidad.
La vanidad y el orgullo son cosas distintas, aunque muchas veces se usen como sinónimos. El orgullo está relacionado con la opinión que tenemos de nosotros mismos, la vanidad, con lo que quisiéramos que los demás pensaran de nosotros.
La independencia lo es de veras cuando nos emancipa de la vanidad propia y del poder ajeno.
Todo lo que es humano está sujeto a la vanidad humana.
El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer.
Dios ha creado las noches que se arman de sueños y las formas del espejo para que el hombre sienta que es reflejo y vanidad.
La vulgaridad transforma el amor de la vida en pusilanimidad, la prudencia en cobardía, el orgullo en vanidad, el respeto en servilismo.
Sobresalir es incomodar, las medianías se creen insuperables y no se resignan a celebrar el mérito de quien las desengaña. Admirar a otros es un suplicio para los que en vano desean ser admirados. Toda personalidad eminente mortifica la vanidad de sus contemporáneos y los inclina a la venganza
Su orgullo nunca excede de la vanidad de los imbéciles.
Conceder el perdón es el más alto grado de vanidad o de miedo
Buscamos la felicidad en los bienes externos, en las riquezas, y el consumismo es la forma actual del bien máximo. Pero la figura del consumidor satisfecho es ilusoria: el consumidor nunca está satisfecho, es insaciable y, por tanto, no feliz. Podemos buscar la felicidad en el triunfo, en la fama, en los honores. Pero ¿no es todo eso sino pura vanidad, en definitiva nada o casi nada?
Cuando tenéis 50 empezáis a pensar cosas en las que no habías pensado antes. Yo solía pensar que envejecer tenía que ver con la vanidad, pero en realidad tiene que ver con perder gente que queréis. Tener arrugas es trivial.
Vanidad de creer que comprendemos las obras del tiempo: él entierra sus muertos y guarda las llaves. Sólo en sueños, en la poesía, en el juego -encender una vela, andar con ella por el corredor- nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos
El espejo sirve solamente a la vanidad del hombre, la mujer lo necesita para cerciorarse de su personalidad.
Tú ya sabes lo que es la vanidad: el deseo de elogios y aplausos, hasta de los locos...
Aquí reposan los restos de un ser que poseyó la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia, el valor sin la ferocidad y todas las virtudes de un hombre sin sus vicios
Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos. (Epitafio para un perro).
Tienes bastante talento y virtudes, pero no hay que hacer ostentación, porque la vanidad estropea el carácter más fino.
El hombre combate en trágico escenario, entre la voluntad de vivir- génesis y la voluntad de morir- thanatos. Todos sus bienes sólo son vanidad, sus ilusiones locuras, mentiras, sus conquistas baldías, y la muerte su definitiva derrota.
La vanidad saquea la dignidad.
No te mezcles en la sonora lucha y el vaivén de las gentes, para que no te contamines de locura o vanidad.
El fútbol necesita que el jugador tenga una alta autoestima, pero la autoestima lleva a la vanidad y la vanidad te hace egoísta. El entrenador debe aprender a controlar eso dentro de un grupo y encontrar un balance.
Yo fui responsable de no haber aportado. Cuando hablo de esa vanidad que nos ocupa a todos tras el éxito, también me incluyo porque yo hice un uso indebido de la verdad, un uso exagerado de la verdad. Y tan severa fue que habrá tenido que ver con esa soberbia que nos invade a todos cuando creemos que tenemos que presentar nuestros derechos con contundencia.
La masa busca al líder, no porque lo estime sino por interés, y el líder acepta a la masa por vanidad o por necesidad.
La vanidad es la base de toda revolución, la libertad no es más que un pretexto
Creer en la inmortalidad del alma, es decir, estar persuadidos de la existencia de algo de lo cual es imposible formarse alguna noción real, es creer en palabras sin poderlas relacionar con algún sentido, afirmar que una cosa es tal y como la decimos es el colmo de la locura y de la vanidad.
Los ingleses de primer rango tenían orgullo, por desgracia los nuestros sólo tenían vanidad, ahí reside la gran diferencia que caracteriza a los dos pueblos.
¿Queréis libraros de algunos e inoportunos que os llaman amigo? Pedidles un favor que no satisfaga su vanidad
El cambio de moda es el impuesto que la industria de la gente pobre carga sobre la vanidad del rico
El cambio de moda es el impuesto que la industria del pobre carga sobre la vanidad del rico.
Vano quiere decir vacío: de modo que la vanidad es tan poca cosa, que apenas puede decirse de ella cosa peor que su nombre
-EL juicio de lo bello del hombre es producto de la vanidad que posee como especie.
Cuando un hombre rebaja su talento únicamente para ponerse al nivel del lector, comete un pecado mortal que éste no le perdonará nunca, suponiendo, por supuesto, que se dé cuenta de ello. Puede uno decirle al hombre cosas atroces, pero enalteciendo su vanidad.
El que niega su propia vanidad suele poseerla en forma tan brutal, que debe cerrar los ojos si no quiere despreciarse a sí mismo.
La cosa que mejor hacemos, desearía nuestra vanidad hacerla pasar por la más difícil. Esto puede explicar el origen de muchas morales.
La vanidad de otro no va contra nuestro gusto, sino cuando va contra nuestra vanidad.
La vanidad es el temor de parecer original, significa, pues, falta de orgullo, pero no supone falta de originalidad.
La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo.
Pero nuestra generación se ríe, y arrastrada por el orgullo y la vanidad, empieza una serie de nuevos errores, de los que con el tiempo se reirán asimismo nuestros descendientes.
Los hombres cuando son buenos maridos son atrozmente aburridos, y cuando no lo son, resultan de una vanidad abominable
Los hombres quieren ser siempre el primer amor de una mujer. Tal es su tosca vanidad. Las mujeres tienen un instinto más sutil, ya que prefieren ser la última aventura romántica de un hombre.
Me preocupa mucho el fracaso, no sé si es por vanidad, por necesidad de afecto o por las dos cosas.
¿Para qué la pompa y la vanidad? Desnudo nací, desnudo moriré
La vanidad el alardeo, son una actitud de espiritualidad mundana, que es el peor pecado de la Iglesia
Sólo la mística simple del mandamiento del amor, constante, humilde y sin pretensiones de vanidad pero con firmeza en sus convicciones y en su entrega a los demás podrá salvarnos
En el vasto campo de la intriga hay que saber cultivarlo todo: hasta la vanidad de un necio
¿Y el hombre? Nada por sí mismo, no será más que una parte de un todo, y es entonces cuando habiendo perdido la vanidad de su pequeño y mezquino individualismo, ¡será feliz en este Edén que él habrá creado!
La curiosidad en el lenguaje es un peligro de vanidad
Vanidad de vanidades y todo vanidad.
Vanidad de vanidades y todo vanidad.
La vanidad muere con dificultad. En algunos casos obstinados, sobrevive al hombre.
La vanidad muere con dificultad. En algunos casos obstinados, sobrevive al hombre.
No puede ser sino vanidad, lo que no sirve para la eternidad
La vanidad nos persigue hasta en el lecho de la muerte. La soportamos con entereza porque deseamos superar su terrible grandeza y cautivar la admiración de los espectadores
La vanidad nos persigue hasta en el lecho de la muerte. La soportamos con entereza porque deseamos superar su terrible grandeza y cautivar la admiración de los espectadores.
Lo que hace tan agudo el dolor de los celos, es que la vanidad no puede ayudar a soportarlo.
Deja que la visión recta sea una antorcha de luz en tu camino. No busques la satisfacción de tu vanidad ni te muevas con soberbia.
La ilusión y el apasionamiento se conquistan mejor con el cultivo de la discriminación. La vanidad se supera con simplicidad. La arrogancia con cortesía.
En general, las mujeres hablan desdeñosamente de los hombres tímidos, pero en el fondo les gustan. Un poco de aturdimiento lisonjea su vanidad y se sienten más fuertes, es una especie de tributo que se les paga.
La más segura cura para la vanidad es la soledad.
La sanación más segura para la vanidad es la soledad.
Por la soberbia y vanidad se han extraviado muchos, llegando a veces a padecer ceguera casi incurable
Cándidas y desprovistas de vanidad, por entonces todavía teníamos nuestra propia estima. Nos sentíamos a gusto en nuestro pellejo, gozábamos con las informaciones que nos transmitían nuestros sentidos, admirábamos nuestra mugre, cultivábamos nuestras cicatrices y no podíamos comprender aquella indignidad.
Para mí la vanidad es una dolencia tan superficial, que basta con rascarme un rato para que se me quite.
Hablar mucho es señal de vanidad, porque el fecundo en palabras es escaso en acción.
La vanidad propia le dice al hombre qué es honor: la conciencia le enseña qué es justicia.
search