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Encontramos 12 frases sobre Tortura

Y no creáis que los zapatos en la vida en el campo de concentración, sean un factor sin importancia. La muerte empieza por los zapatos: se han convertido, para la mayorí­a de nosotros, en auténticos instrumentos de tortura que, después de las largas horas de marcha, ocasionan dolorosas heridas las cuales fatalmente se infectan. " Si esto es un hombre " (1947), Primo Levi
Autor:" Si esto es un hombre " (1947) Primo Levi
Pero la ignorancia es una especie de locura en el animal humano. Las personas que se deleitan en la tortura de niños indefensos están realmente locas. Lo terrible es que las personas que están locas en privado pueden usar una expresión suave e inocente en público.
Antaño la tortura estaba tan arraigada en la práctica judicial, que la ley benefactora que la abolí­a quedó durante mucho tiempo sin ninguna aplicación. Pensaban que la confesión de la culpabilidad del delincuente era indispensable para su desenmascaramiento total, una idea no sólo infundada, sino completamente contraria al sentido común jurí­dico; porque, si la negación de culpabilidad del acusado no se admite como prueba de su inocencia, menos aún puede servir la confesión como prueba de su culpabilidad.
Desvió la mirada, pero no lloró; o si lo hizo, rechazó las lágrimas como lo harí­a un demonio, con sus zarpas ardientes, cuando ve llegar una nueva ví­ctima para la tortura y, arrepintiéndose de su arrepentimiento, rechaza la mancha de la compunción y se apresta a su tarea con renovada diligencia.
Tu ausencia es un tormento que tortura sin matar.
El antagonismo para el hombre de mérito es el combate noble; para el envidioso es la cruel tortura.
Si pudiera ser un maldito pescador lo serí­a. Si tuviera la capacidad de ser cualquier cosa menos lo que soy, lo serí­a. No es divertido ser un artista. Es una tortura.
La tortura de una mala conciencia es el infierno de un alma viviente.
La tortura ha desaparecido del Código. Cosa diferente es que desaparezca de las costumbres.
He escuchado con avidez las historias de las cárceles más desconocidas, de las prisiones provinciales de Malkinia, Suwalki, Radom, Pulawy, Lublin, y siempre las misma sofisticada técnica de tortura, desarrollada hasta la monstruosidad. Es impensable que haya surgido espontáneamente de la mente de un hombre, como Minerva de la cabeza de Júpiter. No puedo entender esta repentina borrachera de muerte, este atavismo desbordado, que creí­amos superado por el progreso humano.
La tortura es algo tan vergonzoso, pero es aún peor si se convierte en la polí­tica oficial de una democracia. Es una contradicción y es inaceptable.
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