Las mejores 12 Frases de Sexual - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Sexual

La fuente del poder sexual es la curiosidad, la pasión. " Delta de Venus " (1978), Anais Nin
Autor:" Delta de Venus " (1978) Anais Nin
El instinto sexual empuja el hombre a la mujer y la mujer al hombre, indistintamente; pero el hombre que tiene un poder de fantasear, dice: esa mujer, y la mujer dice: ese hombre. Aquí­ empieza el instinto fetichista; sobre el cuerpo de la persona elegida porque sí­, se forja otro más hermoso y se le adorna y se le embellece, y se convence uno de que el í­dolo forjado por la imaginación es la misma verdad. Un hombre que ama a una mujer la ve en su interior deformada, y la mujer que quiere al hombre le pasa lo mismo, lo deforma. A través de una nube brillante y falsa, se ven los amantes el uno al otro, y en la oscuridad rí­e el antiguo diablo, que no es más que la especie. " El árbol de la ciencia " (1911), Pí­o Baroja
Autor:" El árbol de la ciencia " (1911) Pí­o Baroja
El deseo sexual es un hambre del otro, y en muchos aspectos se parece a una pulsión canibalesca. " El espejo de las ideas " (1994), Michel Tournier
Autor:" El espejo de las ideas " (1994) Michel Tournier
La vida sexual de nuestros padres es, de hecho, una de las pocas cosas sobre las que no queremos saber nada. Nos gusta pensar que no existe y que no ha existido nunca. No sabrí­amos dónde meterla, en el seno de la idea que nos hemos hecho de ellos. " Emaús " (2009), Alessandro Baricco
Autor:" Emaús " (2009) Alessandro Baricco
Nuestra vida sexual, la humana...- ¿Cómo decirlo? - difiere esencialmente de la de las ballenas. Los hombres no somos ballenas. Esto, para mi vida sexual, constituye un punto importante de referencia. " La caza del carnero salvaje " (1982), Haruki Murakami
Autor:" La caza del carnero salvaje " (1982) Haruki Murakami
La desesperación se apoderó de ella, como suele suceder cuando la gente que nos rodea no nos afecta sexualmente. " La subasta del lote 49 " (1966), Thomas Pynchon
Autor:" La subasta del lote 49 " (1966) Thomas Pynchon
Y Erdosain pensaba: No tendremos nunca contacto sexual. Para hacer más duradero nuestro amor, refrenaremos el deseo, y tampoco la besaré en la boca, sino en la mano. Y se imaginaba la felicidad que purificarí­a su vida, si tal imposible aconteciera, pero era más fácil detener la tierra en su marcha que realizar tal absurdo. " Los siete locos " (1929), Roberto Arlt
Autor:" Los siete locos " (1929) Roberto Arlt
¿En qué otra lugar habí­a de tener el sexo el ser humano, sino en la cabeza? El deseo sexual era un juego de significantes, una infinita desfermentación y desplazamiento de placer anticipado que el brutal acoplamiento de los significados interrumpí­a temporalmente. " ¡Buen trabajo! " (1988), David Lodge
Autor:"¡Buen trabajo!" (1988) " ¡Buen trabajo! " (1988) David Lodge
El amor es para una mujer mucho más que para un hombre; lo es todo. Y menos cuestión de los sentidos de lo que el hombre suele creer. Una mujer puede enamorarse de un hombre feo y aun de un viejo que sepa despertar su imaginación. Un hombre no puede enamorarse de una mujer si ésta no despierta su instinto sexual, que, contrariamente a la intención de la Naturaleza, en el hombre moderno sobrevive a su virilidad. Por eso no tiene lí­mite alguno de edad para enamorarse. " La historia de San Michele " (1929), Axel Munthe
Autor:"La historia de San Michele" (1929) " La historia de San Michele " (1929) Axel Munthe
Los nobles eran viciosos porque se lo podí­an permitir y además tení­an el sentido del arte y de la cultura, aprendí­an lo necesario para embrutecer a la gente por el trono y el altar, y Batista nos enseñó que el instinto sexual se despierta en la edad adulta, cuando un hombre ama a una mujer aunque ésta no sea bonita, siente amor, mientras que los que buscan mujeres guapas, sienten pasión. " Las desventuras del viejo Werther " (1994), Bohumil Hrabal
Autor:"Las desventuras del viejo Werther" (1994) " Las desventuras del viejo Werther " (1994) Bohumil Hrabal
(...) A no ser que seas como Mickey Rourke en Nueve semanas y media, capaz de echar un polvo de pie contra los azulejos, sujetando a una tí­a a pelo y encima moviendo las caderas, pero me temo que no es el caso, porque las personas normales que vivimos fuera de las pelí­culas no estamos hechas para semejantes acrobacias y, desde luego, cuando un tí­o ha de sostener a una tí­a en volandas digo yo que es imposible que pueda concentrarse a nivel sexual, o estás a una cosa o estás a otra.
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