Las mejores 12 Frases de Reencarnación - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Reencarnación

Mi primera vida terminó, ahora comienza la segunda. A veces me verás deprimida o exasperada, pero no me hagas caso, porque no me va a durar. " El amante japonés " (2015), Isabel Allende
Autor:" El amante japonés " (2015) Isabel Allende
¿Y cómo pueden los muertos estar realmente muertos si siguen viviendo en el alma de aquellos que dejaron detrás? " El corazón es un cazador solitario " (1940), Carson McCullers
Autor:" El corazón es un cazador solitario " (1940) Carson McCullers
¿Cómo sabemos que hay vida después de la muerte? -Todos los rostros se volvieron hacia mí­ y me observaron con preocupación. -Porque está escrito �musitó Reb Gershom Miller. -Muchas cosas que están escritas no son ciertas. " La doctora Cole " (1996), Noah Gordon
Autor:" La doctora Cole " (1996) Noah Gordon
El sexo es una de las nueve razones para la reencarnación... Las otras ocho no son importantes. " Sexus " (1949), Henry Miller
Autor:" Sexus " (1949) Henry Miller
La reencarnación no te ayudará si en la próxima encarnación sigues sin saber quién eres. " El silencio habla " (2003), Eckhart Tolle
Autor:"El silencio habla" (2003) " El silencio habla " (2003) Eckhart Tolle
No hay más Dios que el hombre y cada hombre tiene su encarnación.
Que tu vida baje hasta mi vida bajo la muda encarnación de un beso.
No entiendo bien el proceso de reencarnación pero no me gustarí­a convertirme en el perro de mi hija.
¿De verdad eres tú? No lo puedo creer... (...) ¿Pero no me digas que eres tú? , habí­a insistido el Conde, abrazado por el júbilo, sin escuchar los reproches de su interlocutor: aquello, claro, estaba deseando ocurrir, y durante muchos años de su vida el Conde lo habí­a deseado, aun cuando sabí­a imposible que aquello ocurriera: el hombre lento y pálido era uno de sus dioses inamovibles, eso mismo, un ser iluminado, casi un mutka, el que conoce a Dios -o al menos alguien que se le habí­a acercado muchí­simo, por ví­a de la perfección-, y tenerlo allí­, a su lado, oí­rlo, era un inconmensurable privilegio. Siempre habí­a querido tanto hablar contigo, logró decirle, con voz tomada por la emoción, pero no para hablar de la muerte y el sufrimiento, ni siquiera de la reencarnación, que, la verdad, me importa un carajo, con una vida de mierda ya tengo bastante, así­ que no aspiro a otra. Yo querí­a hablar contigo de algo más difí­cil, o más intangible, como tú dices... Dime por favor, ¿Cómo se hace para escribir historias realmente escuálidas y conmovedoras? ¿Cuál es el secreto?
Desde el punto de vista del Yo, no hay nacimiento ni muerte, no hay cielo ni infierno, y no hay reencarnación.
En cierto sentido, el misterio de la encarnación se repite en cada mujer; todo niño que nace es un dios que se hace hombre.
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