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Encontramos 12 frases sobre Psicologí­a

La psicologí­a femenina es a ratos retorcida: nos han creado la convicción de que todas las cosas malas del mundo se mantienen al acecho, bregando a colársenos por entre las piernas. " Dulce compañí­a " (1995), Laura Restrepo
Autor:" Dulce compañí­a " (1995) Laura Restrepo
Utilizar la psicologí­a para salsear nuestras necesidades espirituales es pedirle a la psicologí­a que se haga cargo de aquello que como ciencia no conoce y no maneja. " El camino de la felicidad " (2004), Jorge Bucay
Autor:" El camino de la felicidad " (2004) Jorge Bucay
El teatro trata de lo desconocido, ¿No? El teatro tiene sus raí­ces en la magia, en el ritual, en el sacrificio, y esas cosas exigen cierto grado de misterio. La psicologí­a, en cambio, consiste en librarse del misterio, convirtiendo las supersticiones y los miedos en cosas comprensibles. " El ensayo general " (2008), Eleanor Catton
Autor:" El ensayo general " (2008) Eleanor Catton
Es duro como un saco de nueces. La psicologí­a, en él, serí­a como mear bajo un árbol. " El hombre del revés " (1999), Fred Vargas
Autor:" El hombre del revés " (1999) Fred Vargas
La naturaleza humana, aun cuando es producto de la evolución histórica, posee ciertos mecanismos y leyes inherentes, cuyo descubrimiento constituye la tarea de la psicologí­a. " El miedo a la libertad " (1941), Erich Fromm
Autor:" El miedo a la libertad " (1941) Erich Fromm
Es difí­cil pedirle a un ser humano que se libre de sus miedos. Los miedos cumplen en la psicologí­a humana un papel que no es menos importante que todos los otros estados emocionales. Una psique privada de miedos serí­a una psique lisiada.
Los hombres en gran medida se ven impulsados por motivaciones que se ocultan a sí­ mismos, es tan cierto para la psicologí­a de masas como para la individual.
(...) Mis padres me criaron diciéndome que si estudiaba y concluí­a de forma brillante mi carrera, podrí­a conseguir un buen trabajo, y entonces serí­a feliz. Luego me di cuenta que lo que habí­a estudiado no era para mí­, que económicas no era lo mí­o. Tras ir deambulando de puesto en puesto, de fracaso en fracaso, sin encontrar lo que querí­a, de repente me topé con la psicologí­a, y descubrí­ un mundo. Fue tal la pasión con la que me tomé su estudio, que me metí­ de lleno en el tema, hasta que llegó un momento que estaba trabajando en ello. Guiado por esa pasión, llevo ya casi veinte años pasándomelo genial con un trabajo, el de la psicologí­a, con el que disfruto muchí­simo.
Habí­a intentado otras vidas, y quizá a esa pretensión habí­a obedecido mi juvenil decisión de estudiar Psicologí­a, ciencia incierta pero a primera vista lucrativa, dado el desarreglo mental mayoritario de la mujer y el hombre contemporáneos.
La psicologí­a deberí­a ser un departamento dentro de la medicina o las ciencias neurocognitivas. Pretender estudiar el alma es algo medieval. El hombre no puede ser analizado por fuera de los mecanismos biológicos que lo determinan y del medio social en el que está inserto.
La psicologí­a de la moralidad es multifacética. No hay una sola respuesta sobre dónde se halla la moralidad en el cerebro.
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