Las mejores 12 Frases de Psicoanálisis - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Psicoanálisis

Para que el psicoanálisis pueda hablar, es necesario que pueda apoderarse de un discurso Otro, de un discurso. Un poco torpe, que no es todaví­a psicoanalí­tico. Este discurso distante, este discurso en retroceso �recargado de cultura vieja y de retórica�, es aquí­, por placas, el discurso psicológico. La función de la psicologí­a serí­a, en resumidas cuentas, la de ofrecerse como un buen objeto para el psicoanálisis. " Roland Barthes por Roland Barthes " (1975), Roland Barthes
Autor:" Roland Barthes por Roland Barthes " (1975) Roland Barthes
Su relación con el psicoanálisis no es escrupulosa (aunque sin embargo, no puede ufanarse de ninguna impugnación, ningún rechazo). Es una relación indecisa. " Roland Barthes por Roland Barthes " (1975), Roland Barthes
Autor:" Roland Barthes por Roland Barthes " (1975) Roland Barthes
Durante mucho tiempo fui amnésico. Habí­a olvidado incluso a mis amigos: Marthe Robert, Henri Thomas, Adamov; ya no reconocí­a ni a Jean Louis Barrault. Aquí­ en Ivry sólo el doctor Delmas me hizo bien; lamentablemente murió... Estoy asqueado del psicoanálisis, de ese "freudismo" que se las sabe todas.
(...) Cada quien vive de una manera, y a mí­ me tocó de esa manera, una de tantas; y estuve desarrollándome, y aprendiendo, y viviendo. Estoy muy de acuerdo en ser lo que soy, en ser como soy; por lo tanto, estoy de acuerdo con lo que me trajo adonde estoy. Sé que no a toda la gente le ha servido el psicoanálisis. Para mí­ fue importantí­simo. Me quitó esas lagañas y muchas otras.
Nuestra crí­tica del psicoanálisis, a partir de la creación estética y de implicaciones éticas, no presupone sin embargo una "rehabilitación" del análisis fenomenológico que, en nuestra perspectiva, se encuentra mutilado por un "reduccionismo" sistemático que lo conduce a limitar sus objetos a una pura transparencia intencional.
El psicoanálisis es, en el mejor de los casos, una cristalización prematura de ortodoxias espúreas; en el peor, una doctrina pseudo-cientí­fica que ha causado un daño indecible tanto a la psicologí­a como a la psiquiatrí­a, y que ha sido igualmente dañina para las esperanzas y aspiraciones de incontables pacientes que confiaron en sus cantos de sirena. Ha llegado la hora de tratarlo como una curiosidad histórica, y de volver a la gran tarea de construir una psicologí­a verdaderamente cientí­fica.
El principal beneficio que me ha permitido el dinero ha sido para pagar mi psicoanálisis.
Hay algo de verdad en el psicoanálisis, como lo hubo en el mesmerismo y en la frenologí­a (es decir, el concepto de la localización de funciones en el cerebro). Pero, considerado en su conjunto, el psicoanálisis no resulta. Es un producto acabado, como lo fueron un dinosaurio o un Zeppelí­n; no se puede, ni se podrá jamás erigir una teorí­a mejor sobre sus ruinas, que permanecerán para siempre como uno de los paisajes más tristes y extraños de la historia del pensamiento del siglo XX.
El psicoanálisis es el cubismo de la medicina.
El arte no está sujeto al psicoanálisis, que es siempre un misterio.
En realidad el psicoanálisis es un método de investigación, un instrumento imparcial, como, por ejemplo, el cálculo infinitesimal.
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