Las mejores 132 Frases de Prójimo - FrasesWiki.com

Encontramos 132 frases sobre Prójimo

Deja de estar pensando siempre que causas alguna molestia, coacción o perturbación a tu prójimo. Si así­ fuera, la gente ya protestarí­a, y si no tuviera el valor para hacerlo, es su problema. " Verónika decide morir " (1998), Paulo Coelho
Autor:"Verónika decide morir" (1998) " Verónika decide morir " (1998) Paulo Coelho
Feliz aquel que en las cosas de este mundo no se ve obligado por los azares de la vida a poner a prueba la lealtad de su prójimo
La vida es difícil. Para estar en paz con uno mismo hay que decir la verdad. Para estar en paz con el prójimo hay que mentir.
Porque todo hombre es prójimo de todo hombre, ni hay que admitir ninguna distancia de condición donde es común la naturaleza.
No me importa saber si un animal puede razonar. Sólo sé que es capaz de sufrir y por ello lo considero mi prójimo
Desear a la mujer de tu prójimo no es pecado, es tener buen gusto
El equilibrio mental, juicio recto, valor moral, audacia, resistencia, forma de tratar al prójimo y cómo sacar el mayor bien de los contratiempos son cosas que no se aprenden en la escuela.
... hay igual o mayor bravura en dominarse a sí mismo que en asustar o agraviar al prójimo...
Debemos mantener un equilibrio entre nuestras necesidades y las necesidades del prójimo.
Desde que la vida empezó, la regla se estableció: ¡Nuestras faltas ignoramos, las del prójimo aumentamos!
Dos cosas, el amor de Dios y del prójimo, hacen perfecto al hombre.
En caso de vida o muerte se debe estar con el más prójimo.
Enseña el Cristo: a tu prójimo amarás como a ti mismo,pero no olvides nunca que es otro.
Ante mi vista lo más amado de todas las cosas es la Justicia, no te apartes de ella si me deseas, y no la descuides para que confíe en ti. Con su ayuda verás con tus propios ojos y no por los ojos de otros, y conocerás con tu propio conocimiento y no mediante el conocimiento de tu prójimo. Pondera en tu corazón cómo te corresponde ser.
Si amamos a nuestro prójimo, descubriremos el rostro de Cristo en el pobre, en el débil, en el enfermo y en el que sufre.
Si algo he aprendido en la vida es a no perder el tiempo intentando cambiar el modo de ser del prójimo.
Mi doctrina toda se resume en una sola cosa: «tchung» (el medio), o, acaso, en una sola palabra: «shu» (igualdad, reciprocidad, amor al prójimo).
Honrar a Dios es fundamental, pero también lo es respetar a nuestro prójimo. De hecho la verdadera adoración a Dios es posible cuando uno respeta a su prójimo.
Honrar a Dios es fundamental, pero también lo es respetar a nuestro prójimo. De hecho la verdadera adoración a Dios es posible cuando uno respeta a su prójimo.
Cuando algo nos desagrada es mucho más fácil criticar y censurar que tratar de comprender el punto de vista del prójimo. Con frecuencia es más fácil encontrar defectos que pronunciar elogios. Es más fácil hablar acerca de lo que uno quiere que de lo que quieren los demás. Y todo es así.
Cuando tenemos una idea brillante, en lugar de hacer que el prójimo piense que es nuestra, ¿por qué no dejarle que prepare esta idea por sí mismo? Entonces considerará que la idea es suya, le gustará y será el primero en defenderla.
Hay que despertar en el prójimo un franco deseo. Quien puede hacer que esto lo tenga el mundo entero consigo. Quien no puede hacerlo, marcha solo por el camino.
Si hay un secreto del éxito, reside en la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista así como del propio.
Prueba en dar algo a tu prójimo, que puede ser que te sepa mejor distribuir que amontonar.
Ser objetivo es tratar al prójimo como se trata a un objeto, a un muerto, es comportarse con él como un sepulturero.
La sinceridad la inventó uno que quería amargarle la vida al prójimo
Yo diría sin lugar a dudas que no hay otra cosa más digna que ayudar al prójimo sin tener en cuenta banales prejuicios humanos. La única explicación que yo encuentro a tu cambio de actitud es la de que tú no quieres a este hombre como él tiene derecho a esperar de ti, y en tal caso no te queda otro remedio que decírselo francamente en cuanto puedas.
Recibe lo que es tuyo y da al prójimo lo suyo.
Si algo he aprendido en la vida es a no perder el tiempo intentando cambiar el modo de ser del prójimo. Lo tomas o lo dejas.
Ha sido un proceso muy largo para que se me cayera la venda de los ojos y entendiera el dolor de los animales. Y que aprendiera que los animales son mis prójimos
No concibo otra forma de escribir que en primera persona. Es la única real y sincera, porque ¡cómo va a saber un pobre hijo de vecino lo que están pensando dos o tres o cuatro personajes! ¡No sabe uno lo que está pensando uno mismo con esta turbulencia del cerebro va a saber lo que piensa el prójimo!
Cuando reconozco a un hermano en mi prójimo, sólo entonces soy hombre.
Muchos atraen la enfermedad y la tristeza cuando condenan a los otros..... Aquello que el hombre desea para el prójimo, eso es lo que atrae para sí­ mismo.
La vida es un espejo y no vemos prójimo más que en nuestro propio reflejo.
Muchos atraen la enfermedad y la tristeza cuando condenan a los otros..... Aquello que el hombre desea para el prójimo, eso es lo que atrae para sí mismo.
Quien se deleita en defraudar al prójimo, no se ha de lamentar si otro le engaña.
Entretenerse en buscar defectos al prójimo es prueba suficiente de no ocuparse apenas de los suyos propios.
No hay en la tierra un espectáculo más bello que el del amor tolerando aun la intolerancia, y el de la caridad cubriendo con un velo la falta de caridad del prójimo
Fino, la verdad, no era, pero dominaba el arte de cabalgar a lomos de su prójimo cuando le hacía falta.
El peor pecado contra el prójimo no consiste en odiarle, sino en mirarle con indiferencia. Ésta es la esencia de la humanidad.
La Biblia nos enseña a amar al prójimo y a amar a nuestros enemigos: probablemente porque se trata de la misma gente.
La Biblia nos enseña a amar al prójimo y a amar a nuestros enemigos: probablemente porque se trata de la misma gente.
Que cada uno se contente con ser honesto, quiero decir con cumplir su deber y no fastidiar al prójimo, y entonces todas las utopías virtuosas se verán rápidamente rebasadas.
Cualquier hombre que tenga más razón que sus prójimos ya constituye una mayoría de uno.
Si hay un secreto del buen éxito reside en la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista así como del propio
Luchamos porque estamos demasiado estrechamente atados, porque vivimos en condiciones de esclavitud económica y de ambición moral. Hasta tanto no sea aflojadas nuestras ligaduras, no podrán triunfar finalmente el deseo de creación sobre el deseo de destrucción. Debemos estar en paz con nosotros mismos antes de poder estar en paz con nuestro prójimo
No envidies la riqueza del prójimo.
El envidioso enflaquece al ver la opulencia del prójimo
Quien dice que no es dichoso, podría serlo por la dicha de su prójimo si la envidia no le quitara este último recurso.
Trata de amar al prójimo. Ya me dirás el resultado
Vinisteis, pues, hermanas para hacer el bien al prójimo.
Ama a tu prójimo como a ti mismo
Yo creo que solamente el respeto a la idea del prójimo te da permiso para que respeten la tuya. No formo parte del comité de persecución
Ahora quisiera pedirte que me hagas una observación, desde que no trabajo con instrumentos, tengo que apelar al prójimo.
Un artista, en comparación con sus prójimos, es una persona no solamente dotada de poder para la ejecución, sino además de una sensibilidad inusitada para las cualidades de las cosas, Esta sensibilidad también dirige sus actividades y trabajos.
La paz del mundo no exige que cada hombre ame a su prójimo, solamente que ambos vivan juntos, tolerándose mutuamente, sometiendo sus disputas a un arreglo justo y pacífico
Haz como querrías que hicieran contigo y ama a tu prójimo como a ti mismo.
Enseñame a amar y a darme la oportunidad de conocer a los otros. No importa si la vida me lo va a enseñar de todos modos, porque de nada vale si veo que vos no amas ni vivís en contacto con el prójimo
Yo no puedo perdonar. Estoy deseando perdonar, que para eso me he hecho sacerdote: para perdonar pecados. Es el mayor servicio que le puedo hacer a mi prójimo. Pero si le pido al ladrón que restituya, y él puede restituir, y no quiere restituir, yo no puedo perdonar.
Serenidad. ¿Por qué has de enfadarte si enfadándote ofendes a Dios, molestas al prójimo, pasas tú mismo un mal rato...Y te has de desenfadar al fin?
Dios detesta las faltas, porque son faltas. Pero, por otra parte, ama, en cierto sentido, las faltas en cuanto le dan ocasión a Él de mostrar su misericordia y a nosotros de permanecer humildes y de comprender también y compadecer las faltas del prójimo
Algunos hombres matarían a su prójimo para hacer un poco mas de bien que él*
La impresionante mayoría de las personas actualmente vivas percibe como valor tan sólo aquello que resulta exitoso y apropiado para sobrepasar al prójimo en la competencia despiadada. Cualquier medio que sirva a este fin aparece engañosamente como un valor en sí mismo.
Nuestro amor al prójimo se diluye tanto con las masas de los semejantes adyacentes, con los demasiado cercanos, que al final ya no quedan ni rastros de él.
Seguramente el hacinamiento de masas de seres humanos en las modernas megalópolis tiene gran parte de la culpa de que ya no somos capaces de distinguir el rostro del prójimo en medio de una fantasmagoría de caras eternamente cambiantes que se superponen y se difuminan.
El que hace sufrir al prójimo se perjudica a sí mismo. El que ayuda a los demás, se ayuda a sí mismo
Quien hace sufrir al prójimo se perjudica a sí mismo. Quien ayuda a los demás se ayuda a sí mismo.
La buena crianza nos exige que no hablemos a las personas de lo que no entienden, de lo que no les interesa, que no aburramos al prójimo con las preocupaciones de nuestro egoísmo haciéndole prestar atención a nuestras gracias, aventuras y milagros.
Todos debemos auxiliar a nuestro prójimo, porque las buenas acciones raras veces quedan sin recompensa, y aun en el caso de no obtenerla, al menos su práctica no puede causar la muerte, ni perjuicio, ni ignominia.
Se soporta con paciencia los retortijones del prójimo.
No hay satisfacción comparable a aquélla de hacer feliz a su prójimo
No basta con que digamos: Yo amo a Dios pero no amo a mi prójimo. San Juan dice que somos mentirosos si afirmamos que amamos a Dios y no amamos a nuestro prójimo. Es muy importante para nosotros darse cuenta de que el amor para que sea auténtico tiene que doler.
Lancémonos a este mundo perverso, en el que los que engañan más son siempre los que triunfan, que ningún obstáculo me cohíba. Puesto que la sociedad únicamente está compuesta de cándidos y bribones, formemos parte de éstos: es más alagador engañar al prójimo que ser engañado por éste.
No hay nada tan apacible como las esposas infieles, pues ponen tanto empeño en ocultar sus propios pasos que vigilan los del prójimo infinitamente menos que las mojigatas.
Sé filósofo, toma lo tuyo y permite que el prójimo escoja sus propias pasiones.
Si la acción es descubierta y castigada, si pensamos bien, no es del mal ocasionado al prójimo de lo que nos arrepentimos, sino de la desgracia que nos ha producido el cometerla y el ser descubierta
El amor al prójimo no conoce límites ideológicos ni confesionales.
El sentimiento de compasión está en la base del amor al prójimo. El sentimiento de vergüenza y desagrado está en la base de la rectitud. El sentimiento de gratitud y modestia está en la base de la corrección y los sentimientos de aprobación y desaprobación están en la base de la sabiduría.
Amarás a dios más que a ti mismo y amarás a tu prójimo tanto como a ti mismo, lo que implica el sacrificio de sí mismo y del prójimo a dios. Pasar por el sacrificio de sí mismo puede ser calificado de locura, pero el sacrificio del prójimo es, desde el punto de vista humano, totalmente inmoral.
Por consiguiente, para complacer a dios y para salvar mi alma, debo sacrificar a mi prójimo: este es el egoísmo absoluto.
Si se debe amar al prójimo como a uno mismo, es por lo menos tan justo amarse a sí mismo como al prójimo
Los más lejanos son quienes pagan vuestro amor al prójimo: y en cuanto os juntáis cinco, un sexto tiene que morir.
Vuestro amor al prójimo es vuestro mal amor a vosotros mismos.
Yo no os aconsejo el amor al prójimo. Lo que os aconsejo es el amor al más lejano.
A nadie pedí la vida. Me esfuerzo por aceptar, sin júbilo ni rabia, todo lo que la vida ofrece. Partiré sin preguntar al prójimo acerca de mi curiosa permanencia en este mundo
La filosofía puede enseñarnos a sobrellevar con ecuanimidad los infortunios del prójimo.
Deja de estar pensando siempre que causas alguna molestia, coacción o perturbación a tu prójimo. Si así fuera, la gente ya protestaría, y si no tuviera el valor para hacerlo, es su problema.
Aprendamos a darnos con amor sincero a nuestro prójimo, solo así podremos nuestros pies sobre la Tierra.
Con nuestros actos le crucificamos a diario, busquemos ser mas humanos ante el dolor de nuestro prójimo y recordar que así como Dios nos ama debemos amar, sumidos en sinceridad.
Aprendamos a darnos con amor sincero a nuestro prójimo, solo así­ podremos nuestros pies sobre la Tierra.
La religión dice debes amar a tu prójimo. Estoy seguro que la religión no conoce a mi prójimo.
La religión dice "debes amar a tu prójimo". Estoy seguro que la religión no conoce a mi prójimo.
En cualquier caso, sigue siendo cierto que de lo que se trata en la vida no es de entender bien al prójimo. Vivir consiste en malentenderlo, malentenderlo una vez y otra y muchas más, y entonces, tras una cuidadosa reflexión, malentenderlo de nuevo. Así sabemos que estamos vivos, porque nos equivocamos.
El que elige mal para sí, elige mal para el prójimo.
No hay tiempo mejor empleado que el que se invierte en santificar el alma del prójimo.
No basta compartir las ideas con el prójimo, se ha de compartir la vida.
No basta compartir las ideas con el prójimo; se ha de compartir la vida.
En la escuela hay que adquirir el hábito de no mentir y de atender a las molestias y a los sufrimientos del prójimo. Hay que salir de ella verídico, compasivo y cortés. Esto es lo importante. Y de lo que nadie se ocupa.
No somos pecadores, no somos culpables, la mayor y la más estúpida de las culpas sería castigarnos o castigar al prójimo. No somos reos ni jueces, somos obreros.
Las amebas no pecan. Se reproducen por división celular. No desean la mujer del prójimo, ni se matan entre sí. Añadales a las amebas sexo, piernas y brazos y tendrá usted crímenes y adulterios.
A los 14 años iba por los hospitales a tocar guitarra para los niñitos, me metí en un instituto de Maracaibo para niños con síndrome de Down. A las 4:30 de la tarde llegaba con mi guitarra y me pasaba horas cantándoles. Por ese lado Dios me fue encaminando hacia la sensibilidad por el prójimo.
Estoy convencido de que cuando un científico examina problemas no científicos puede ser tan listo o tan tonto como cualquier prójimo, y de que cuando habla de un asunto no científico, puede sonar igual de ingenuo que cualquier persona no impuesta en la materia.
La religión es una cosa bien sencilla: primero, amar y servir a Dios, segundo amar y servir al prójimo.
La religión es una cosa bien sencilla: primero, amar y servir a Dios, segundo amar y servir al prójimo.
Era grande como jugador, grande como líder, muy humanitario en las causas a favor del prójimo, grande como inspiración para la juventud y para todos los involucrados en el béisbol y en cualquier deporte...
En el hombre conviven dos sentimientos opuestos. No hay nadie, por ejemplo, que ante la desgracia del prójimo, no sienta compasión. Pero si esa misma persona consigue superar esa desgracia ya no nos emociona mayormente. Exagerando, nos tienta a hacerla caer de nuevo en su anterior estado. Y sin darnos cuenta sentimos cierta hostilidad hacia ella.
El bizkaíno es digno, a veces con exceso, y si cae en la indigencia, capaz de dejarse morir de hambre antes que pedir limosna (...), el español es vago hasta el colmo, y aunque se encuentre sano, prefiere vivir a cuenta del prójimo antes que trabajar.
Cada cual proyecta sus defectos psicológicos sobre los demás, cada cual ve en el prójimo sus propios defectos
Antes de juzgar al prójimo, pongámosle a él en nuestro lugar y a nosotros en el suyo, y a buen seguro que será entonces nuestro juicio recto y caritativo
En nosotros todo lo excusamos, en los prójimos, nada, queremos vender caro y comprar barato
La perfección verdadera es amor de Dios y del prójimo.
Se ha dicho hartas veces que el negocio es el dinero de los demás. De igual modo podría afirmarse que el poder y la felicidad son el infortunio y la angustia del prójimo
La caridad es la virtud que consiste en ver siempre algo bueno en nuestro prójimo.
La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo.
La claridad molesta siempre al prójimo. De ahí el favor sentimental de que gozan los poetas.
El peligro radica en que nuestro poder para dañar el ambiente, o al prójimo aumenta a mayor velocidad que nuestra sabiduría en el uso de ese poder.
No juzgues a tu prójimo antes de encontrarte en su lugar
No basta con que digamos: Yo amo a Dios pero no amo a mi prójimo. San Juan dice que somos mentirosos si afirmamos que amamos a Dios y no amamos a nuestro prójimo. Es muy importante para nosotros darse cuenta de que el amor para que sea auténtico tiene que doler.
La mejor manera de descubrir si tenemos el amor de Dios es ver si amamos a nuestro prójimo
La perfección verdadera es amor de Dios y del prójimo.
Quien no amare al prójimo no os ama, Señor mío.
... que cada hombre reconozca a su prójimo como a su igual por naturaleza. El quebrantamiento de este precepto es el orgullo.
Tú que sabes disimular y excusar muy bien tus faltas y no quieres oír las disculpas de los otros, más justo sería que te acusases a ti y excusases a tu prójimo
Amaré al prójimo, sólo si no se acerca más.
Amaré al prójimo, sólo si no se acerca más.
Ciertas personas son malas únicamente por necesidad de hablar. Su palabra, conversación en los salones, en la antecámara, son como esas chimeneas que consumen pronto las leñas, no necesitan mucho combustible, y el combustible es el prójimo.
Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo.
El buen humor es un deber que tenemos para con el prójimo.
Ejercita cada día tus ojos poniéndote frente al espejo. Tu mirada debe aprender a posarse silenciosa y pesadamente sobre el otro, a disimular con velocidad, a aguijonear, a protestar. O a irradiar tanta experiencia y sabiduría que tu prójimo te dé la mano temblando.
El amor a la libertad es amor al prójimo, el amor al poder es amor a sí mismo.
Reprender y corregir a alguien por sus errores es importante. Este acto esencialmente caritativo es la primera obligación del Samurái. Pero hay que esforzarse en hacerlo de la manera conveniente. En efecto, es fácil encontrar cualidades y defectos en la conducta del prójimo. También es igualmente fácil criticarlo.
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