Las mejores 12 Frases de Páginas - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Páginas

Leí­a mucho, lo que no quiere decir que leyera muchos libros. Más bien preferí­a releer las obras que me habí­an gustado. (...) Así­ pues, no tení­a este punto en común con los demás, y leí­a mis libros a solas y en silencio. Los releí­a y cerraba los ojos y me llenaban de su aroma. Sólo aspirando la fragancia de un libro, tocando sus páginas, me sentí­a feliz. " Tokio blues (Norwegian Wood) " (1987), Haruki Murakami
Autor:" Tokio blues (Norwegian Wood) " (1987) Haruki Murakami
Su pelo en breves páginas, las fugitivas páginas, desordena sometiendo las plumas de la almohada a la técnica del sueño.
Mis palabras son vientos oscuros que arrasan páginas y llantos donde la luz no llega.
A veces, cuando descubro que no he escrito una sola frase después de haber borroneado páginas enteras, me desplomo en mi sillón y allí­ me quedo, mareado, hundido en un pantano de desesperación, odiándome y culpándome por este orgullo demente que me hace encapricharme por una quimera. Un cuarto de hora después todo ha cambiado; el corazón me da saltos de alegrí­a.
A mí­ me encantan las inscripciones en las guardas y las notas en los márgenes: me gusta el sentimiento de camaraderí­a que suscita el volver páginas que algún otro ha pasado antes, así­ como leer los pasajes acerca de los que otro, fallecido tal vez hace mucho, llama mi atención.
Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leí­do.
(...) Como cualquier otro lector, o escritor, me busco a mí­ mismo. Busco encontrarme en páginas, en ideas, en reflexiones, reconocer que somos algo más que esto que se presenta como "realidad", ése sigue siendo el mayor deslumbramiento.
Sentarme a escribir era, y aún lo sigue siendo, algo extraordinario; yo me inspiraba (como un pianista) en el ritmo de aquellas teclas y ellas mismas me llevaban. Los párrafos se sucedí­an unos a otros como el oleaje del mar; una veces más intensos y otras menos; otras veces como ondas gigantescas que cubrí­an páginas y páginas sin llegar a un punto y aparte. Mi máquina era una Underwood vieja y de hierro, pero constituí­a para mí­ un instrumento mágico.
Si algún arte conozco es el de saber renunciar, pues no lamento que, de mil páginas escritas, ochocientas vayan a parar a la papelera y sólo doscientas se conserven como quintaesencia.
Al gran escritor se lo descubre en páginas que no publica.
Estas páginas. La caja negra de mi corto vuelo.
search