Las mejores 91 Frases de Nacionalismo - FrasesWiki.com

Encontramos 91 frases sobre Nacionalismo

Nuestro pueblo primero tiene que ser liberado de la confusión desesperada del internacionalismo y ser educado deliberada y sistemáticamente en un nacionalismo fanático. Hay un solo derecho en el mundo, y este derecho está en la propia fuerza de uno
El proceso autonómico tampoco puede ser una vía para la destrucción del sentimiento de pertenencia de todos los españoles a una Patria común. La autonomía no puede, por tanto, convertirse en un vehículo de exacerbación nacionalista, ni mucho menos debe utilizarse como palanca para crear nuevos nacionalismos particularistas.
El verdadero nacionalismo es la defensa del salario del pueblo. Mi gobierno defenderá la dignidad del trabajo y a partir del 28 de julio todos aquellos que trabajen más de 8 horas ganarán horas extras
Cataluña se ha vuelto un territorio muy desagradable. Los nacionalismos llevan siempre este problema de libertad, es decir, que la libertad en la democracia es algo difícilmente compatible con el nacionalismo. Y yo, diríamos que he sido siempre guerrero para tener mi espacio de libertad.
El nacionalismo catalán no acepta la realidad, es un mundo virtual, la Cataluña real no le interesa.
El nacionalismo es como una ventosidad, algo placentero para quien lo emite, pero desagradable para quien lo siente.
El nacionalismo es una epidemia de muy difícil tratamiento pues utiliza la paranoia como razón esencial de sus tesis.
El nacionalismo ha colmado mi vaso.
El nacionalismo lo primero que hace es poner un enemigo en funcionamiento, y en el caso del nacionalismo catalán el enemigo es España. Creo que hay una parte de los catalanes que están enfermos de paranoia porque creen que España está contra ellos.
La sociedad catalana está en este momento absolutamente contaminada por estos nacionalismos. En general, la mayoría de los catalanes piensa que los responsables de sus desgracias son otros. Hay un profundo sentimiento antiespañol.
Se busca una unidad místico-sentimental, que es lo que buscaba el franquismo, una unidad de destino universal. Estas eran las frases clásicas de Franco. Lo que funciona bien para el nacionalismo es un cierto totalitarismo, aunque se ponga bajo la excusa de la democracia.
El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad
Soy contrario al nacionalismo pero estoy a favor del sionismo
Nuestra crítica al nacionalismo se basa en que no se ocupa de los temas sociales. Nuestros valores básicos son la libertad y la igualdad de las personas por encima de lenguas y banderas, y el rechazo a cualquier carácter identitario.
Actualmente la idea política más poderosa es la del nacionalismo. Esta idea es la que presta justificación y la que transforma toda una serie de emociones, constituyendo la permanente motivación de acciones individuales y colectivas de la mayor importancia.
Las doctrinas del nazifascismo, el comunismo, el nacionalismo, etc., son manifestaciones idiotas, mas quienes creen en ellas logran caldear enormemente sus corazones a través de estas creencias, y esta excitación inmediata les hace olvidar los desastres a largo plazo que son la concecuencia inevitable de semejantes creencias.
Para satisfacer sus ansias de significación y de valores, las gentes se inclinan hacia doctrinas como el Nacionalismo, el Fascismo, o el Comunismo revolucionario. Filosófica y científicamente, estas doctrinas son absurdas, pero para las masas de todas las comunidades tienen este gran mérito: atribuirle todo el significado y el valor que le han sido quitados al mundo como un todo.
Tanto el capitalismo como el nacionalismo son frutos de la obsesión por el poder, el éxito y la posición social.
Actualmente la idea polí­tica más poderosa es la del nacionalismo. Esta idea es la que presta justificación y la que transforma toda una serie de emociones, constituyendo la permanente motivación de acciones individuales y colectivas de la mayor importancia.
La clase dominante se vale del nacionalismo para dividirnos como hermanos de clase y hacer que el pueblo entregue a su hermano, esposo, hijo con el cuento de defender a su patria defienda sus bastardos intereses.
El carlismo se cura leyendo mucho y el nacionalismo, viajando más que leyendo.
El nacionalismo es instrumento de manipulación. Se pretende acallar las voces de la nación con el estruendo del himno nacional.
Somos una gran república. Obligar a los jóvenes a leer sólo libros mexicanos sería un intrépido acto de nacionalismo —y una insigne tontería.
Bien, pues con el nacionalismo igual. ¿Cómo va a aceptar un demócrata que haya unos derechos históricos que permita legislar ¡hoy! a Cataluña sobre la lengua o sobre la historia o sobre la educación? ¿Qué espacio público es ese? Es un espacio público contaminado.
El nacionalismo es una ideología antidemocrática, no existe el nacionalismo democrático
El nacionalismo está basado en una idea simple: yo llegué antes que tú y, por tanto, tengo más derechos que tú
El nacionalismo se impone tácitamente. Esa es su principal virtud.
Hay una frase que a mí me ha costado muchos insultos: hay que expulsar al nacionalismo del espacio público.
A las guerras de religión siguieron, luego de una brevísima tregua, las guerras de los nacionalismos, y en nuestro mundo occidental moderno, el espíritu de los fanatismos religioso y nacional evidentemente una sola y misma pasión
El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre, el nuestro, se parece al amor del padre junto a la cuna del hijo (...) Para ustedes la Nación se realizó y fue derogada, para nosotros, todavía sigue naciendo.
El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre; el nuestro, se parece al amor del padre junto a la cuna del hijo (...) Para ustedes la Nación se realizó y fue derogada; para nosotros, todaví­a sigue naciendo.
Yo soy jacobino y creo que los estados deben ser fuertes y que la educación debe ser férrea y medieval. Digo que los estados deben ser fuertes, no autoritarios ni totalitarios. Entre los jacobinos no hay nacionalismos posibles, sino un país solidario y a marcar el paso, y el que no quiera ser libre, lo va a ser a garrotazos
El nacionalismo es siempre una tontería, y el nacionalismo étnico, una tontería asesina.
Existe una tentación muy totalitaria en la izquierda con raíces en el nacionalismo.
Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano. Creo que, por el nacimiento, la naturaleza señala a los soldados de la Vida el lugar en donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la Causa del espíritu en Andalucía porque en ella nací. Si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta Causa con igual fervor.
El nacionalismo se cura viajando.
El nacionalismo se cura viajando.
Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero, nacionalismo, cuando el odio por los demás es lo primero.
Se critica mucho a los nacionalismos de América latina, pero discúlpenme si les recuerdo que no tienen nada que ver con los terribles nacionalismos de Europa, que causaron las peores tragedias de la humanidad, como el Holocausto o el genocidio de los Balcanes
Si el nacionalismo de Cataluña consigue despertar con su ejemplo a las fuerzas dormidas de todos los pueblos españoles, el nacionalismo catalán habrá logrado su primera acción imperialista.
Es el nacionalismo el que engendra naciones, y no al contrario
Desde el punto de vista intelectual, el nacionalismo no tiene ni media torta es un pensamiento desvertebrado, lleno de costuras y con supuestos absolutamente cochambrosos
El nacionalismo al que me opongo es el que mutila y descarta parte de la sociedad plural a la que se aplica: el que quiere dividir la realidad nacional en propietarios y advenedizos, el que pretende inventarse un extranjero interior contra el que luchar, el que quiere suprimir y monopolizar, poniendo en peligro la ejemplar convivencia de lo diverso que se da en la vida cotidiana de Cataluña.
El nacionalismo es una inflamación de la nación igual que la apendicitis es una inflamación del apéndice
El nacionalismo en general es imbecilizador, aunque los hay leves y graves, los del forofo del alirón y el que se pone el cuchillo en la boca para matar. Hay gente sin conocimientos históricos, el nacionalismo atonta y algunos son virulentos. Afortunadamente en Cataluña la situación es diferente a la del Paí­s Vasco, aunque esa minorí­a es una alarma que nos dice que algo hay que hacer. El nacionalismo es una inflamación de la nación igual que la apendicitis es una inflamación del apéndice.
Hay que vencer los prejuicios. Lo que les pido es acaso imposible, pues nos obliga a superar nuestra historia y, sin embargo, si no la superamos, señoras y señores, se impondrá una regla: ¡El nacionalismo es la guerra! La guerra no es sólo el pasado, puede ser nuestro futuro. ¡Y ahora son ustedes, señoras y señores diputados, los guardianes de nuestra paz, de nuestra seguridad y de ese futuro!
La conciencia de sí no es cerrazón a la comunicación. La reflexión filosófica nos enseña, al contrario, que es su garantía. La conciencia nacional, que no es el nacionalismo, es la única que nos da dimensión internacional
Es bien sabido que la ciencia y el nacionalismo son cosas que se contradicen, aunque los monederos falsos de la polí­tica nieguen ocasionalmente ese saber: pero también llegará ¡por fin! El dí­a en que se comprenderá que sólo para su daño puede ahora toda cultura superior seguir cercada por vallas nacionales.
El nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí.
El nacionalismo es hambre de poder atemperada por el auto engaño.
El nacionalismo es hambre de poder atemperada por el auto engaño.
Los nacionalismos surgen del resentimiento.
El mercado es la primera escuela en que la burguesía aprende el nacionalismo
El nacionalismo es creer que el hombre desciende de distintos monos.
El nacionalismo es un proceso de aislamiento, que provoca guerras, miseria y destrucción
¿Veis por un instante que el nacionalismo es venenoso, y luego volvéis a él?
Tres notas definen, a mi juicio, la democracia: participación activa de todos los sectores sociales en la tarea del poder, respeto auténtico, no retórico, por los derechos humanos, superación del nacionalismo belicoso.
El nacionalismo sólo es posible como una política antiimperialista consecuente
El único nacionalismo autentico es el que busque liberarnos de la servidumbre real: ése es el nacionalismo de la clase obrera y demás sectores populares, y por eso la liberación de la Patria y la revolución social son una misma cosa, de la misma manera que semicolonia y oligarquía son también lo mismo.
El nacionalismo sólo es posible como una polí­tica antiimperialista consecuente.
Soy socialista e internacionalista, por sobre todo, por eso pongo la defensa de la condición humana por encima de la que se adjudica cualquier religión, cualquier etnia y cualquier nacionalismo.
Por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo era más enemigo que Montoneros, era algo ajeno, otra cosa. Montoneros guardaba algo del nacionalismo, del catolicismo, del peronismo con el que había nacido
La palabra extranjería no me gusta porque en un determinado momento tuvo un sentido peyorativo, la extranjería eran los extranjeros que perturbaban, no se usaba ese término, los nacionalistas usaban ese término y yo rechazo todo nacionalismo.
Cuando el cristianismo se convierte en instrumento del nacionalismo, queda herido en su corazón y se convierte en estéril.
No pinteis el nacionalismo de rojo
Toda la oratoria de los promotores del gobierno omnipotente no puede anular el hecho de que hay sólo un sistema que resulta en una paz duradera: una economía de libre mercado. El control gubernamental conduce al nacionalismo y, por tanto, produce conflictos
Cuando se empieza hablando de nacionalismo, se acaba como en el País Vasco o creando organizaciones como el Ejercito Guerrillero Gallego
Creo que, en última instancia, el nacionalismo está reñido con la democracia
El desafío mayor que tiene la cultura de la libertad, de la democracia en nuestro tiempo, viene de los nacionalismos.
El nacionalismo es hoy día el enemigo peor que tiene Europa.
El nacionalismo es siempre fuente de crispación, de confrontación y de violencia, y eso no excluye al nacionalismo que juega a la democracia al mismo tiempo que a la exclusión. Es, sigue siendo, el gran desafío.
El nacionalismo me parece la peor construcción del hombre. Y el caso más extremo de nacionalismo es el nacionalismo cultural. Aunque en ciertas circunstancias puede representar valores libertarios
El nacionalismo, lo mismo el centralista que los periféricos, es una catástrofe en todas sus manifestaciones
En ciertos pueblos aplastados por colonizadores, que aspiran a liberarse del ocupante, el nacionalismo tiene un valor positivo. Pero lo peligroso es cuando se convierte en una ideología
Creo que, en última instancia, el nacionalismo está reñido con la democracia. Aunque hay que diferenciar el nacionalismo de pistoleros terroristas del nacionalismo burgués. Pero si usted escarba en las raí­ces ideológicas del nacionalismo, éstas son un rechazo de las formas democráticas, un rechazo a la coexistencia en la diversidad, que es la esencia de la democracia. Por eso yo combato el nacionalismo en todas sus manifestaciones.
El desafí­o mayor que tiene la cultura de la libertad, de la democracia en nuestro tiempo, viene de los nacionalismos.
El nacionalismo es siempre fuente de crispación, de confrontación y de violencia, y eso no excluye al nacionalismo que juega a la democracia al mismo tiempo que a la exclusión. Es, sigue siendo, el gran desafí­o.
El nacionalismo, lo mismo el centralista que los periféricos, es una catástrofe en todas sus manifestaciones.
El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia.
Es bien sabido que la ciencia y el nacionalismo son cosas que se contradicen, aunque los monederos falsos de la política nieguen ocasionalmente ese saber: pero también llegará ¡por fin! El día en que se comprenderá que sólo para su daño puede ahora toda cultura superior seguir cercada por vallas nacionales.
Nacionalismo y patriotismo son dos de las fuerzas más maléficas que hemos conocido en este siglo, causando más muertes y guerras y destruyendo al espíritu y muchas vidas humanas de manera más masiva que cualquier otra cosa
El nacionalismo no es guerra. Todo lo contrario, la falta de respeto a la nacionalidad engendra las conquistas. Las conquistas sólo son posibles, porque se debilita el nacionalismo de un pueblo. Nosotros somos el país de América que más guerras hemos soportado, no por nacionalistas, sino por falta, por debilitamiento del espíritu nacional.
Se dio por entender en estos tiempos que los nacionalismos serios, fuertes, intransigentes, como son y deben ser todos los nacionalismos, representaban una forma de política nazista o fascista. Es decir, la propia negación nacionalista.
A lo mejor, detrás de los nacionalismos hay una actitud un poco paleta. Yo quiero ser internacionalista, quizá porque tengo también un buen cuarterón de sangre judía, y el tener un buen cuarterón de sangre judía pues te hace ser más internacionalista
El carlismo se cura leyendo y el nacionalismo, viajando.
El nacionalismo es la ruina para Europa y para España.
Lo que este país necesita no es más nacionalismo, sino más democracia.
El nacionalismo es algo intrínsecamente malo por dos motivos. Primero por creer que unas personas son, por su pertenencia a un grupo, mejores que otras. Segundo, porque cuando el problema es el otro, la solución implícita de este problema siempre será el otro.
La ideología del siglo XXI debe ser el humanismo global, pero tiene dos peligrosos enemigos: el nacionalismo y el fundamentalismo religioso.
Ni el nacionalismo ni el clericalismo han aportado nada a esta tierra.
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