Las mejores 12 Frases de Monstruo - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Monstruo

El remordimiento anulaba cualquier esperanza. Era el autor de males irremediables, y viví­a bajo el constante terror de que el monstruo que habí­a creado cometiera otra nueva maldad. " Frankenstein " (1818), Mary Shelley
Autor:" Frankenstein " (1818) Mary Shelley
El robot va a perder. No por mucho. Pero cuando se anote el resultado final, la carne y la sangre derrotarán al monstruo maldito.
Hay muy pocos monstruos que garanticen los miedos que les tenemos.
En el fondo, nadie sabe por qué ni lo que quiere. Si como se dice, la libertad es un misterio, la voluntad es un monstruo ciego.
Le gusta al frió monstruo entrar en calor al sol de las conciencias limpias.
Tienes razón -dijo el monstruo-, aun cuando yo no pueda juzgar mi fealdad, pues no soy más que una bestia. -No se es una bestia -respondió la Bella- cuando uno admite que es incapaz de juzgar sobre algo.
El viento sopla con gran fuerza y vuelve las olas del mar blancas de espuma, escupiendo agua a los rostros de los marinos y mostrándoles falsas imágenes. Me quedé contemplando el mar muchos minutos y no pude ver ningún monstruo. No tení­a, por tanto, motivos para creer lo que decí­an los guerreros.
En aquel momento uno de ellos lanzó un grito, invocando a Odí­n, un alarido de súplica, repetido muchas veces con el mismo fervor, y vi al monstruo con mis propios ojos. Tení­a la forma de una serpiente gigantesca que no levantaba la cabeza fuera del agua. A pesar de ello pude ver cómo enroscaba y agitaba el cuerpo, aparte de que era muy largo y más ancho que el barco de los nórdicos y de color negro. El monstruo marino arrojaba al aire una columna de agua, como una fuente, y luego se hundí­a y levantaba una cola partida en dos, como la lengua bifurcada de una ví­bora.
Sin abandonar una postura lí­tica, en estos textos he querido anunciar que a pesar del desencanto en que nos ha sumergido la dirigencia, ciertos grupos de individuos seguimos apostando al recambio humano, seguimos enfrentando al monstruo depredador, creyendo en la belleza, el amor y la libertad como arquetipos posibles.
El monstruo que ha traicionado nuestra ciega hospitalidad ha sido el culpable de todo. Creí­ recibir en mi casa a la inocencia, a la alegrí­a, a una compañí­a querida para mi Berta. ¡Dios mí­o! ¡Qué loco he sido! Consagraré los dí­as que me quedan de vida a la caza y destrucción del monstruo.
El hombre, o mejor dicho, el monstruo, en vez de responder a estas preguntas frotó tres veces su frente, más negra que el ébano, se golpeó tres veces el vientre, cuya circunferencia era enorme, abrió de par en par unos ojos que parecí­an dos ascuas y se echó a reí­r con una risa horrenda, mostrando grandes dientes de color ámbar estriado de verde.
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