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Encontramos 139 frases sobre Marido

Un arqueólogo es el mejor marido para una mujer: cuanto mayor se hace ella, más le gusta a él.
Hay mujeres que quieren tanto a sus maridos que, para no usarlos, toman el de sus amigas.
Hay mujeres que quieren tanto a sus maridos que, para no usarlos, toman el de sus amigas
Hasta que el marido no entiende absolutamente todas las palabras que su mujer no ha dicho, no estará realmente casado.
Como es el marido es la mujer.
Una mujer sensible deberí­a ser guiada por su cabeza cuando busque un marido y por su corazón cuando busque un amante.
Cuando las mujeres dicen que a su marido se les ha enfriado la pasión en realidad es que están cansados de que sus iniciativas sean constantemente rechazadas.
La mujer celosa en sí no reposa, y al marido siempre le trae afligido.
Se le ha muerto el marido.
Si no fuera por el matrimonio algunos maridos no tendrían nada en común con sus esposas.
Se estrena estos días la película El último samurai, protagonizada por el ex marido de Nicole Kidman, único dato destacable de este actor llamado Tom Cruise.
Se piensa que el amor loco puede curarlo todo. Pues no. Si quieres que el matrimonio funcione, necesitas tener algo más en común. Me casé con tres hombres atractivos, de mucho talento, que sabían fascinar a las damas. Supongo que ellos podrían decir lo mismo de mí. Pero teniendo en cuenta que entre mis tres maridos han reunido una colección de veinte esposas, no creo todo fuera culpa mía.
Esta sumisión también perpetúa el mito de que las mujeres deberían someterse y estar al servicio de sus maridos
Las viudas, cuando hablan de sus maridos, cierran los ojos para recordar con respeto su felicidad
Un buen marido vale más que dos buenas esposas, pues las cosas que más escasean son las más apreciadas.
Gary era un macho man, pero ninguno de mis maridos ha sido lo suficiente hombre para convertirse en Sr. Bette Davis.
Me gustaría morir a los 104 años, completamente sano, asesinado por un marido que me acabara de pillar, in fraganti, con su joven esposa.
Me gustarí­a morir a los 104 años, completamente sano, asesinado por un marido que me acabara de pillar, in fraganti, con su joven esposa.
Si vuestra majestad lo ve así, entonces vuestra majestad no me ha interpretado bien, pues siempre he considerado sumamente indecoroso y absurdo que la mujer tome el puesto de instructora o maestra de su señor y marido, ella debe aprender de su marido y ser enseñada por él.
Huerta sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado, son cuatro cosas que lleva el diablo.
Huerta sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado, son cuatro cosas que lleva el diablo.
Las vecinas y los amigos no esperaron a que les llamasen para ir a casa de la recién casada, pues grandes eran sus deseos de verlo todo, que no se atrevieron a realizar estando el marido, porque su barba azul les espantaba.
Mas ahora, aunque el marido devorado esté por celos y tenga la barba azul, o bien negro tenga el pelo, le domina la mujer con la dulzura y talento.
Era tu amante, pero eso podías tú, Paula, negarlo. Hete aquí que es tu marido: ¿acaso, Paula, puedes negarlo?.
Los defectos de los maridos a menudo son causados por el exceso de virtudes de sus esposas.
Mi marido es la persona más dulce que existe. No podría imaginarme con ningún otro (Dita antes del divorcio).
Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó a la prensa.
Nunca planeé adquirir muchas joyas ni muchos maridos. Para mí, la vida simplemente sucedió, como lo hace para cualquiera otra persona.
Puedes romper con tus padres, con tus maridos, pero no puedes romper con tus cachorros, y eso te deja inerme entre sus manos, y causa cierta molesta irritación
A la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de rojos porque habían participado en la guerra civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo sino por imposición de una victoria. A la gorda no le gustó nada. (Declaraciones tras su vuelta de Europa).
En la mujer, verdaderamente mujer, no hay nada que no esté en relación con su marido, con su hijo o con su amante.
Las mujeres más refinadas, más sentimentales, raramente conocer una vida dichosa, pues los hombres quieren una mujer para su exclusivo placer, los maridos una esposa que lleve la casa y haga la comida y los viejos una nuera que les asegure la descendencia. Ninguno busca amor.
-¿Por qué y cómo ha llegado usted a tener veinte hijos en su matrimonio? :-Amo a mi marido. :-A mí también me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca.
Conozco a centenares de maridos que serían felices de volver al hogar si no hubiese una esposa esperándoles.
Conozco a centenares de maridos que volverían felices al hogar si no hubiera una esposa que les esperara. Quiten a las esposas del matrimonio y no habrá ningún divorcio.
¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Le dejó mucho dinero su difunto marido? Conteste primero a la segunda pregunta.
Temen algunas mujeres la soledad de la viudez. No supieron ver que su vida tampoco fue descifrada por el marido. Y que la verdadera serenidad viene casi siempre del monólogo
Riqueza — Cualquier salario que sea por lo menos $100 dólares más al año que el salario del marido de la hermana de nuestra esposa
Las lágrimas son inútiles, a menos que esté el marido presente para verlas derramar.
Supongo que me podría haber quedado en casa y hornear galletas y tomar tés, pero lo que decidí hacer fue cumplir con mi profesión en la que entré antes de que mi marido estuviera en la vida pública.
Cuando un marido y una mujer se comprenden, sólo el diablo sabe quién comprende a quién.
En un marido no hay más que un hombre, en una mujer casada hay un hombre, un padre, una madre y una mujer
Es más fácil quedar bien como amante que como marido, porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días.
Es mucho más fácil quedar bien como amante que como marido, porque es mucho más fácil ser gracioso e ingenioso de vez en cuando que todos los días.
Es mucho más fácil quedar bien como amante que como marido, porque es mucho más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días
Es necesario ser casi un genio para ser un buen marido.
Un buen marido nunca es el primero en dormirse por la noche ni el último en despertarse por la mañana.
Cuando un marido y una mujer se comprenden, sólo el diablo sabe quién comprende a quién.
Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los dí­as.
Un buen marido nunca es el primero en dormirse por la noche ni el último es despertarse por la mañana.
El verdadero momento en que una mujer deja de querer a su marido no es cuando se decide a engañarlo, sino cuando él se entera del engaño, porque detruye el encanto de engañarle.
Tom Lefroy: Baila usted con pasión. Jane Austen: Ninguna mujer sensata demostraría pasión si pretendiera atraer a un marido. Tom Lefroy: O resistirse a un amante.
Tom Lefroy: Baila usted con pasión. Jane Austen: Ninguna mujer sensata demostrarí­a pasión si pretendiera atraer a un marido. Tom Lefroy: O resistirse a un amante.
Hay pocas mujeres tan perfectas que no hagan arrepentirse a sus maridos de haberse casado, por lo menos una vez al día.
La aflicción que es aturdido y sin habla no está de moda: la mujer de hoy está de luto por su marido en voz alta y le explica toda la historia de su muerte, que aflige tanto, que no olvida el más mínimo detalle al respecto.
No basta que una esposa sea fiel, es menester que su marido, sus amigos y sus vecinos crean en su fidelidad.
Las mujeres saben muy bien aprovecharse de esta loca pasión, y tratan de dominar a semejantes maridos de mantequilla.
Aunque un marido viviera más de cien años nunca podría saber nada de la verdadera existencia de su mujer. Podrá conocer el mundo, el universo, pero nunca a esa persona que convive con él.
Una esposa maltratada sigue estando casada hasta que se divorcia, o hasta que asesina al cabrón de su marido.
Casarse de nuevo no es ningún insulto a la honra del difunto, cualquier mujer puede reverenciar la memoria del marido muerto y al mismo tiempo ser feliz en compañía de un segundo esposo.
Las mujeres no se casan, únicamente pasan a cuidar niños. El menor de los infantes suele ser el marido.
La mujer debe tener comprensión con el hombre e interesarse por las cosas de su marido. Porque es frecuente que a la mujer le interese mucho el bordado o el jersey que ha hecho, y a lo mejor su marido es un hombre de una gran categoría, y las cosas que hace su marido son de mucha importancia, pero a su mujer no le importa, no se interesa por ellas.
La atención de la mujer casada debe centrarse en el marido y en los hijos. Como la del marido debe centrarse en su mujer y en sus hijos.
Marido en el demonio,
Pasa igual que con los hombres y mujeres. Las mujeres vivían junto a maridos por los que no se sentían bien tratados. Eso ha pasado a la historia. Ni tus hijos viven contigo si no comparten tu proyecto.
Si la mujer que ha perdido la confianza en su marido es desdichada, más lo será el marido que ha sido despojado de esa confianza.
Déjame terminar. (Al príncipe y futuro marido en su presentación ante los medios cuando este le interrumpió mientras hablaba de la Reina Sofía)..
Un verdadero marido siempre es desconfiado
Un verdadero marido siempre es desconfiado.
Desde luego que es un riesgo casarse con alguien —concedió Charlotta IV—, pero una vez que está hecho, hay muchas cosas peores que el marido.
Era una época en la que yo creía que la esposa era el objeto de lujuria del marido, nacida para complacerle en todo momento, en lugar de pensar que, en realidad, era una compañera y un socio en todas las alegrías y tristezas del esposo
Era una época en la que yo creía que la esposa era el objeto de lujuria del marido, nacida para complacerle en todo momento, en lugar de pensar que, en realidad, era una compañera y un socio en todas las alegrías y tristezas del esposo. (Mayo de 1897, reflexión sobre un incidente con su mujer Kasturbai).
Que las mujeres no lo querían dejar...Por las cosas que pasan en la cama. -Pero, Mabel, yo no estoy de acuerdo. Las mujeres se enamoran de él porque es muy buen mozo. Eso de la cama, como decís vos, no. Porque hablando la verdad, una vez que se apaga la luz no se ve si el marido es lindo o no, son todos iguales. — ¿Todos iguales? Nené, vos no sabés entonces que no hay dos iguales.
Hay quien diga al verle pasar: - Ahí va un infame, porque el marido ultrajado que no se venga es un infame-
Era tu amante, pero eso podías tú, Paula, negarlo. Hete aquí que es tu marido: ¿acaso, Paula, puedes negarlo?
Era tu amante: al menos eso tú podías, Paula, negarlo, hete aquí que es tu marido: ¿Podrás negarlo aún?
Hay mujeres que no saben cocinar, sin embargo, tienen fritos a sus maridos.
Era tu amante, pero eso podí­as tú, Paula, negarlo. Hete aquí­ que es tu marido: ¿acaso, Paula, puedes negarlo?
Ser Primer Ministro es un trabajo solitario. En cierto modo, así es como debe ser, no se puede liderar desde la multitud. Pero con Denis allí, nunca estaba sola. Qué hombre. Qué marido. Qué amigo
El metro de la Ciudad de México es mío, me lo regalo mi marido Alex Berger
Ayer aun hubiera dado toda mi sangre por oír un sí... ¿Por qué razón no soy ya completamente feliz? ¡Ah! Existe entre ella y entre mí un obstáculo en que se estrellan a la vez todas mis esperanzas. Dice que me ama, pero pertenece toda a su marido.
Los maridos no son nunca amantes tan maravillosos como cuando están traicionando a su mujer.
Los maridos son estupendos como amantes cuando engañan a sus mujeres
Si Marilyn está enamorada de mi marido demuestra que tiene buen gusto, porque yo también estoy enamorada de él.
Los reyes son como los maridos engañados, siempre son los últimos en saber el mal papel que les hacen desempeñar sus consejeros.
No acariciés jamás a vuestro marido en forma insistente sino cuando sintáis deseo de engañarlo.
Si alguna vez, sin embargo, sois descubiertas hasta el punto de no poder negar vuestra conducta adúltera, jurad que sentís remordimientos y redoblar las atenciones y los mimos a vuestro marido.
El mejor matrimonio sería aquél que reuniese una mujer ciega con un marido sordo.
Todo el mundo ama y admira a la mujer coqueta, la única excepción es su marido
¡Qué delicia tener un marido por la noche a nuestro lado! Aunque no sea más que por el placer de tener alguien que te salude y te diga ¡Jesús!, cuando estornudas
Aquí un marido que ama a su mujer es un hombre que no tiene el mérito suficiente para hacerse amar por otra.
Nunca soñé con casarme y cocinarle a mi marido.
Todo pasa, menos la adúltera. En los bares y en los velatorios, en la esquina y en las farmacias, hay siempre alguien hablando de las señoras que traicionan a sus maridos. El amor exitoso no interesa a nadie.
Las mujeres siempre intrigan en secreto contra el alma superior de sus maridos, siempre quieren apartarles de su futuro con el cebo de un presente cómodo y libre de sufrimiento.
Una mujer sensible debería ser guiada por su cabeza cuando busque un marido y por su corazón cuando busque un amante.
Los juramentos de amor son como los votos de los maridos: se olvidan pasada la tormenta.
El buen marido ama el hogar, como los buenos marinos aman el mar: a pesar de las tormentas.
El novio cree que su novia gusta más a los otros de lo que les gusta en realidad, el marido cree que su mujer gusta menos a los otros de lo que les gusta en realidad.
El buen marido ama el hogar, como los buenos marinos aman el mar: a pesar de las tormentas.
El novio cree que su novia gusta más a los otros de lo que les gusta en realidad; el marido cree que su mujer gusta menos a los otros de lo que les gusta en realidad.
Cuando una mujer vuelve a casarse es porque detestaba a su primer marido. Cuando un hombre vuelve a casarse es porque adoraba a su primera mujer. Las mujeres prueban suerte, los hombres arriesgan la suya
Hoy día es sumamente peligroso para un marido tener atenciones para su esposa en público: esto hace siempre pensar a la gente que le pega cuando están solos.
Hoy en día es muy peligroso para un marido galantear a su mujer en público. Hace pensar siempre a la gente que le pega cuando están a solas.
Las mujeres feas son celosas de sus maridos. Las bonitas no tiene tiempo, ¡están siempre tan ocupadas en estar celosas de los maridos de los demás...!
Las mujeres feas son celosas de sus maridos. Las bonitas no tienen tiempo, ¡están siempre tan ocupadas en estar celosas de los maridos de las demás...!
Los hombres casados son horriblemente aburridos cuando son buenos maridos, e insoportablemente presumidos cuando no lo son.
Los hombres casados son horriblemente aburridos cuando son buenos maridos, pero son abominablemente presumidos cuando no los son.
Los hombres casados son horriblemente aburridos cuando son buenos maridos, y abominablemente presumidos cuando no lo son.
Los hombres cuando son buenos maridos son atrozmente aburridos, y cuando no lo son, resultan de una vanidad abominable
No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea.
Se puede reconocer siempre a las mujeres que tienen confianza en sus maridos: ¡parecen tan profundamente desdichadas!
Si una mujer se vuelve a casar al quedarse viuda, odiaba a su primer marido, si un hombre se casa por segunda vez, adoraba a su primera esposa.
Un marido es una especie de pagaré: la mujer se cansa de atenderlo.
Para elegir un marido, la mujer virtuosa consulta su corazón, no sus ojos
La mejor admiración es hija del conocimiento.Nada hace más honor a una mujer que su paciencia, y nada la honra menos que la paciencia del marido.
Desear el bien a una mujer ¿Es desear el mal a su marido?
Hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos mismos violan, se parecen a los generales que huyen cobardemente del enemigo, quienes sin embargo, quieren que sus soldados sostengan el puesto con valor.
Hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos violan. Se parecen a los generales que huyen cobardemente del enemigo, pero sin embargo quieren que sus soldados sostengan el puesto con valor.
La mujer compuesta quita el marido de otra puerta.
Marido celoso, no tiene reposo.
Mustafa, el marido de Saniya, había adoctrinado a los niños en la creencia de que la pasión es la antítesis de la moralidad. Sólo cuando Amal dejó de lado la sofocante moralidad de su padre pudo experimentar la pasión.
Las esposas de los políticos hacen todas, beneficencia. A la fuerza. Tienen un sentido de culpa por lo que roban sus maridos.
Apenas han encontrado marido, se convierten en máquinas de fabricar niños, en perpetua adoración por el fabricante.
Hay que tener un marido prosaico y tomar un amante romántico.
Las siete. A las siete me comunicaron que estaba en el hospital. Corrí allí, pero el hospital ya estaba acordonado por la milicia, no dejaban pasar a nadie. Sólo entraban las ambulancias. Los milicianos gritaban: los coches están contaminados, no os acerquéis. No sólo yo, todas las mujeres vinieron, todas cuyos maridos estuvieron aquella noche en la central.
Me da un ataque de histeria: ¿Por qué hay que esconder a mi marido? ¿Quién es? ¿Un asesino? ¿Un criminal? ¿Un preso común? ¿A quién enterramos?. Mamá me dice: Calma, calma, hija mía. Y me acaricia la cabeza, me toma de la mano. El coronel informa por la radio: Solicito permiso para dirigirme al cementerio. A la esposa le ha dado un ataque de histeria...
... el beso pierde todo su valor y significación. Es lo que acontece con el beso de uso doméstico, cambiado entre cónyuges, que sirve a marido y mujer para limpiar la boca a modo de servilleta, y suena como un buen provecho al levantarse de la mesa.
La naturaleza ha preparado mejor a las mujeres para ser madres y esposas, que a los hombres para ser padres y maridos. Los hombres tienen que improvisar.
Vivimos en una época en la que hay muchos medios de comunicación sumamente eficaces. La información viaja a la otra punta del planeta con gran rapidez. Pero es precisamente en esta época cuando la comunicación entre la gente, entre padre e hijo, marido y mujer, o madre e hija, se ha vuelto más difícil. Si no podemos restablecer la comunicación entre nosotros, nunca podremos ser felices.
Las mujeres pueden adornarse lícitamente para conservar la elegancia de su estado, e incluso añadir algo para agradar a sus maridos
Eran cosas de las que ella no entendía nada, pero su marido tenía la pasión de perseguir la verdad, era su manera de ser
Los reyes se parecen a los maridos traicionados: nunca saben lo que ocurre
Un padre puede darle la espalda a su hijo, hermanos y hermanas pueden convertirse en inveterados enemigos, los maridos pueden abandonar a sus esposas, pero el amor de una madre dura para siempre
La mujer ligera hace pesado al marido.
No hay marido peor que el mejor de los hombres.
Mi ex marido y yo nos enamoramos a primera vista. Quizá debería haberle echado otro vistazo.
Muchos matrimonios serían felices si el marido y la mujer entendieran claramente que están en el mismo lado
Yo creo en las familias numerosas: toda mujer debería tener al menos tres maridos.
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