Las mejores 12 Frases de Libertad de pensamiento - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Libertad de pensamiento

"No se preocupe, blanca", le dijo la esclava. "Usted puede prohibirme lo que quiera, y yo le cumplo". Y concluyó: "Lo malo es que no puede prohibirme lo que pienso". " Del amor y otros demonios " (1994), Gabriel Garcí­a Márquez
Autor:" Del amor y otros demonios " (1994) Gabriel Garcí­a Márquez
Una cosa era la libertad de pensamientos azuzados por la complicidad de la noche y otra muy distinta la realidad. " Palmeras en la nieve " (2012), Luz Gabás
Autor:" Palmeras en la nieve " (2012) Luz Gabás
Es un hecho demostrado que nuestra imaginación permanece libre incluso en condiciones de privación de libertad. " Sin destino " (1975), Imre Kertész
Autor:" Sin destino " (1975) Imre Kertész
ALAIN: Tiene derecho a pensar lo que quiera. ANNETTE: Pero no tiene por qué hacerlo público. ALAIN: Sí­, bueno, puede ser... " Un dios salvaje " (2007), Yasmina Reza
Autor:" Un dios salvaje " (2007) Yasmina Reza
Creer en el hombre significa creer en su libertad. Libertad de pensamiento, de palabra, de crí­tica, de oposición. " Un hombre " (1979), Oriana Fallaci
Autor:" Un hombre " (1979) Oriana Fallaci
Los católicos masacraron a los reformados ; los reformados masacraron a los católicos: en eso consistieron los primeros progresos de la libertad de pensamiento.
Hay una ciencia (...), la ciencia de la libertad, la libertad de pensar por sí­ mismo, sin molde preconcebido, sin capilla, sin maestro, sin ningún a priori.
Desde la primera infancia nos enseñan, primero a creer lo que dicen las autoridades, los padres, la mayorí­a, el cura, etc. Y luego a razonar sobre lo que hemos creí­do. La libertad de pensamiento es al revés, primero razonar y luego creeremos en lo que nos ha parecido bien de lo que razonamos. Si usted no tiene libertad de pensamiento, la libertad de expresión no tiene ningún valor.
La libertad de pensar en silencio no se discute, se consigna. Como nadie trepana la bóveda de nuestro cráneo para escudriñar la fermentación de las ideas, hablamos con nosotros mismos sin que nuestras voces interiores vayan a resonar en tí­mpanos ajenos ni a grabarse en cilindros fonográficos. Lejos de inquisidores y tiranos, poseemos un asilo inviolable donde rendimos culto a los dioses que nos place, donde erigimos un trono para los buenos o un patí­bulo para los malos.
No se puede vivir sin asentarse sobre tierra firme, sin sentir un espacio que no sólo es externo sino también interno: un espacio mental.
En un estado libre, tanto la lengua como la mente deben ser libres.
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