Las mejores 12 Frases de Homosexualidad - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Homosexualidad

Me gustan los homosexuales, simplemente. Me gustan, me excitan mucho. -Sexualmente... ¿Quieres decir? -Sí­ -se quedó inmóvil, con el vaso en la mano, paralizado, fulminado por mi respuesta-. No creo que sea nada del otro mundo, a los hombres, quiero decir a los hombres heterosexuales, les gustan las lesbianas, las lesbianas guapas por lo menos, y a todo el mundo le parece natural. " Las edades de Lulú " (1989), Almudena Grandes
Autor:" Las edades de Lulú " (1989) Almudena Grandes
Yo he tenido que luchar para ser yo y que se me respete, y llevar ese estigma, para mí­, es un orgullo. Llevar el nombre de lesbiana. No voy presumiendo, no lo voy pregonando, pero no lo niego. He tenido que enfrentarme con la sociedad, con la Iglesia, que dice que malditos los homosexuales� Es absurdo. Cómo vas a juzgar a un ser que ha nacido así­. Yo no estudié para lesbiana. Ni me enseñaron a ser así­. Yo nací­ así­. Desde que abrí­ los ojos al mundo. Yo nunca me he acostado con un señor. Nunca. Fí­jate qué pureza, yo no tengo de qué avergonzarme... Mis dioses me hicieron así­.
Las iglesias dicen que la expresión del amor en una relación heterosexual monógama incluye lo fí­sico, las caricias, abrazarse, besarse, el acto genital. La totalidad de nuestro amor nos hace crecer en lo divino y en lo compasivo. Si esto es así­ para los heterosexuales, ¿Qué razón terrenal tenemos para decir que no es el caso de los homosexuales?
El homosexualismo o la homosexualidad, como concepto teórico �sea sociológico o cultural� surgió en el siglo XIX por aquella necesidad de poner nombre a todo. Sin embargo, ese comportamiento aparece a lo largo de toda la historia como una expresión natural en todos los lados del mundo. No hay nada que reivindicar cuando estamos hablando de la misma naturaleza humana. Simplemente es así­.
Al estudiar a personas homosexuales se presentan exactamente las mismas caracterí­sticas que en los heterosexuales, sólo que esas manifestaciones van dirigidas a alguien del mismo sexo. Es como el impulso del miedo: en algunos paí­ses te da miedo ser comido por un león; en otros, ser atropellado por un taxi, pero la sensación de miedo es la misma.
La Iglesia sigue firme en su postura: la homosexualidad es cosa de maricones.
Es decir, la "unidad" del género es la consecuencia de una práctica reguladora que intenta uniformizar la identidad de género mediante una heterosexualidad obligatoria. El poder de esta práctica reside en limitar, por medio de un mecanismo de producción excluyente, los significados relativos de "heterosexualidad", "homosexualidad" y "bisexualidad", así­ como los sitios subversivos de su unión y resignificación.
Si Lacan reconoce que la homosexualidad de la mujer procede de una heterosexualidad decepcionada -como se afirma que lo demuestra la observación-, ¿No serí­a igual de evidente para el observador que la heterosexualidad procede de una homosexualidad decepcionada?
Yo nunca he criticado a las lesbianas ni a los gays. Lo que hacen las gentes de la cintura para abajo son sus historias, no las mí­as.
En sí­, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal serí­a ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación.
No habí­a anormales cuando la homosexualidad era la norma.
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