Las mejores 12 Frases de Gota - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Gota

¡Y cuando exhales el último suspiro, sólo entonces, te darás cuenta de que tu vida no ha sido más que una minúscula gota en un océano infinito! Y sin embargo, ¿Qué es un océano sino una multitud de gotas? " El atlas de las nubes " (2004), David Mitchell
Autor:" El atlas de las nubes " (2004) David Mitchell
Para su aparición en Grasse habí­a utilizado sólo una gota. El resto bastarí­a para hechizar al mundo entero. Si lo deseaba, en Parí­s podrí­a dejarse adorar no sólo por diez mil, sino por cien mil; o pasear hasta Versalles para que el rey le besara los pies; o escribir una carta perfumada al Papa, revelándole que era el nuevo Mesí­as; o hacerse ungir en Notre-Dame ante reyes y emperadores como emperador supremo o incluso como Dios en la tierra...Si aún podí­a ungirse a alguien como Dios... " El perfume " (1985), Patrick Sí¼skind
Autor:" El perfume " (1985) Patrick Sí¼skind
La vida es para ser vivida intensamente como el amor, que tiene que ser experimentado hasta la última gota sin ningún temor.
Vos y yo y la tierra celebraremos juntos el verdor de los cuerpos, el sexo de las flores, el polen de la risa y todas las estrellas que vienen confundidas en la gota de lluvia.
Los demás también mueren como tú, gota a gota, hasta que el mar se llena.
Una burbuja de aire en la sangre, una gota de agua en el cerebro, bastan para que el hombre se desquicie.
Ninguna religión vale una sola gota de sangre.
¡Quién me diera, flor divina, ser la gota peregrina del ligero rocí­o matinal, que ha vivido un sólo instante acariciada y amante, entre la sonrisa loca de tu boca de coral!
Dentro de una gota hay un universo entero. Lo particular nos dice más que lo general; nos resulta más asequible.
(...) En premio a tu piedad has merecido lo que toda tu estirpe viene anhelando desde el dí­a de la creación. Cuando el pajarillo volvió a su nido, le gorjearon sus pequeños: ¡Tu pecho es rojo, las plumas de tu garganta son más rojas que las rosas! Esto no es más que una gota de sangre de la frente de ese desgraciado. Desaparecerá en cuanto me bañe en un arroyuelo o en una fuente -gorjeó el pajarillo por toda respuesta. Pero por más que se sumergió en el agua, el color no se borró de su pecho, y cuando crecieron sus pequeñuelos, brilló la mancha, roja como la sangre, en sus pequeñas plumas, tal como brilla aún hoy dí­a en el pecho de todo petirrojo.
La vida misma, cada momento de ella, cada gota de ella, aquí­ en este instante, ahora, en el Sol, en Regent.
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