Las mejores 12 Frases de Femenino - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Femenino

¿Por qué una nunca está segura de sí­ misma? Es una enfermedad femenina. " El vals lento de las tortugas " (2008), Katherine Pancol
Autor:" El vals lento de las tortugas " (2008) Katherine Pancol
El valor femenino disminuye de forma irrevocable en la misma medida que aumentan los años y la inteligencia. " La pianista " (1983), Elfriede Jelinek
Autor:" La pianista " (1983) Elfriede Jelinek
Mujer y ángel que en lo femenino de lo corpóreo que hay en tu existencia, anticipa a mi opaca inteligencia cómo está conformado un ser divino.
¡Ah! ¡El eterno femenino! Decí­a aquel señor cuya mujer nunca acababa de morirse.
Todo hombre alberga un territorio femenino interior gobernado por su madre, de quien nunca puede liberarse por completo.
(...) Y los hombres poetas deben ser femeninos. Y las mujeres poetas deben ser masculinas y esta es ley de Dios, ley sagrada.
Escribo con mi voz y desde mi manera de ver el mundo, sin necesidad de forzar mi palabra ni mis tramas para llegar al público femenino.
Creo que deberí­a destruir todos los cuadernos antiguos. Tienen muy pocas cosas buenas, son repugnantemente femeninos, grotescos.
El eterno femenino puede tornar humano lo divino.
Me gustan los personajes femeninos porque para mí­ son un misterio y me gusta el misterio, me gusta indagar.
Son pocos los hombres que no pasan en secreto por algunos momentos de intenso sentimiento, momentos en que, en medio de las desdichadas trivialidades e hipocresí­as de la sociedad moderna, se les presenta mentalmente la imagen de una mujer pura, inocente, generosa, sincera; una mujer cuyas emociones sigan siendo cálidas, capaces de causar impresión, y cuyos afectos y cuya simpatí­a puedan aún traslucir en sus actos y así­ dar color a sus pensamientos; una mujer en la cual podamos depositar una fe y una confianza tan plenas como si aún fuéramos niños, a la cual desesperamos de hallar cerca de las endurecedoras influencias de este mundo, a la cual a duras penas nos aventuramos a buscar, salvo en aquellos lugares solitarios y alejados, en el campo, en pequeños y recónditos altares rurales, al margen de la sociedad, entre bosques y cultivos, en cerros desiertos y lejanos. Así­ era en el caso de mi hermana. Por donde quiera que fuese, aun sin tener la inclinación natural ni la ambición de brillar, eclipsaba a otras mujeres que la aventajaban por belleza, por formación, por lucimiento en las costumbres y en la conversación, pues conquistaba sin otra arma que el puro encanto femenino de cuanto decí­a y de cuanto hací­a.
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