Las mejores 12 Frases de Evasión - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Evasión

Habí­an nacido para fugitivos, amaron siempre las pelí­culas, la música, las ciudades extranjeras. " El invierno en Lisboa " (1987), Antonio Muñoz Molina
Autor:" El invierno en Lisboa " (1987) Antonio Muñoz Molina
Sólo espero que estés corriendo en dirección a algo, y no para escapar de algo. " Noches de tormenta " (2002), Nicholas Sparks
Autor:" Noches de tormenta " (2002) Nicholas Sparks
Detestaba la palabra "evasión" aplicada a la ficción. Podrí­a haber argumentado, y no solo por llevar la contraria, que la evasión era la vida real.
Aunque el mismí­simo E. T. Bajase del cielo para llevarse a ese tipo a casa, no le quitaré las esposas a Doe.
Escribir es una evasión del mundo. Me gusta estar solo en una habitación. Es casi una forma de meditación, una investigación de mi propia vida.
La gente cree que el poeta es más bien un individuo enflaquecido, soñador, que vive en la evasión. No: vive en la mayor realidad posible. La poesí­a, para mí­, es el mayor realismo posible.
Cuando el fugitivo lograba salvar la cadena de centinelas o cuando habí­a huido de un comando que trabajaba fuera, se poní­a en marcha un inmenso aparato de captura. Todos los SS y todos los policí­as disponibles de los alrededores debí­an participar en esa tarea. Se vigilaban los ferrocarriles y las rutas. Gendarmes motorizados, dirigidos por radio, recorrí­an caminos y senderos. Habí­a centinelas en los puentes de todos los cursos de agua, muy numerosos en los alrededores de Oranienburgo. Se avisaba a los habitantes de granjas aisladas, la mayorí­a de los cuales ya habí­an sido puestos al corriente por los aullidos de la sirena. (...) Cuando uno de éstos era hallado, lo hací­an desfilar ante todos los reclusos formados en fila (y, a ser posible, con la presencia de Eicke), sosteniendo un cartel que decí­a: "He vuelto". Al mismo tiempo debí­a hacer sonar un gran tambor. Terminado el desfile, le aplicaban veinticinco garrotazos y luego lo enviaban a la compañí­a disciplinaria. El SS que lo habí­a hallado o atrapado era citado en la orden del dí­a y gozaba de una licencia especial. Los policí­as o civiles que habí­an colaborado en la captura recibí­an un regalo en especie. Cuando un SS impedí­a una fuga por su actitud circunspecta y atenta, Eicke le concedí­a una licencia y un ascenso. Aquellos que, por el contrario, habí­an facilitado la fuga, aunque fuera debido a una pequeña negligencia, sufrí­an las sanciones más severas. Los malos tratos eran aún más graves en el caso de reclusos cómplices de la evasión.
Muchos reclusos polacos trataron de terminar con la obsesión por evadirse. No era ésta una empresa demasiado difí­cil en Auschwitz, donde las posibilidades eran innumerables. Nada más sencillo que distraer la atención de los guardianes y crear las otras condiciones previas. Todo dependí­a del valor, la audacia y un mí­nimo de suerte. Cuando se juega todo a una carta, ya se sabe que la vida está en juego. A esos proyectos de evasión se oponí­a, sin embargo, el temor de las represalias, del arresto de los miembros de la familia, de la matanza de una decena �o un número mayor- de infortunados compañeros.
¡No vaya a evadirse, como lo hizo hace cerca de un año! Eso no sirve más que para prolongar su prisión. ¡Es lo único que se gana con eso! -No tema. Ahora soy mucho más razonable. Sólo pienso en cumplir mi condena. Después, trataré de comenzar una nueva vida. -Tiene razón, Holm; será una vida nueva -dice el carcelero con cierta solemnidad.
Para los alemanes, la evasión de un miembro del Sonderkommando era muy grave, no podí­an permitirse dejar que se evadiera un hombre que habí­a visto el interior de las cámaras de gas.
El Erica Reed llegó sin accidente ¡Gracias a Dios! Dos barcos insurgentes lo pudieron haber hundido y no lo hicieron, ¡Gracias a Dios! Gracias a Dios porque llegó el alimento y gracias a Dios porque parece que un sentimiento de piedad, además del temor de enfurecer a la opinión pública americana tuvieron algo que ver con que escapara.
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