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Encontramos 12 frases sobre Discos

A medida que las compañí­as de discos prosperaban, los cantantes y los compositores empezaron a cobrar ingresos adicionales por la venta de música grabada, además de cobrar por los conciertos. Esto debió de parecerles de lo más excitante. Aunque en los primeros tiempos hubo un montón de pequeñas compañí­as de discos, la industria fue pronto dominada por un puñado de grandes compañí­as, que fichaban artistas (a los cuales se les concedió por lo menos la dignidad de ser llamados artistas), sufragaban las grabaciones y luego les hací­an una promoción del carajo (a veces). Esas compañí­as colocaban luego los discos en cualquier lugar donde vendieran singles o elepés, y también hací­an que sonaran en la radio. A cambio de esta primera y a veces arriesgada inversión de capital, la mayorí­a de las discográficas tradicionales se quedaban con la mayor tajada de los beneficios y les pagaban a los artistas un porcentaje relativamente pequeño de las ventas. El compositor (si era una persona diferente del artista) cobraba algo también, igual que en décadas anteriores habí­a cobrado por las partituras. Esos cambios alteraron drásticamente la función y el uso de la música, que de ser algo en lo que participábamos, pasó a ser algo que consumí­amos. " Cómo funciona la música " (2012), David Byrne
Autor:" Cómo funciona la música " (2012) David Byrne
El negocio de la música sigue tan escandaloso como siempre; los contables y los agentes de bolsa tienen la sartén por el mango, y los piratas posmodernos saquean las antiguas colecciones de discos buscando algo medianamente decente de los sesenta, que se pueda plagiar y adornar al gusto de los ochenta. " Los enanos de la muerte " (1988), Jonathan Coe
Autor:" Los enanos de la muerte " (1988) Jonathan Coe
Siempre supe que el éxito de los conciertos podrí­a traspasarse a los discos y la televisión. Y tuve razón. Siempre he creí­do en mi música.
He vivido la época en que se temió que el cine se viera desplazado por la novedad de la televisión. Pero no he compartido ese miedo porque sé que la radio y los discos no pueden destruir la ópera. La televisión no ha podido acabar con el cine porque la gente quiere estar allí­, quieren ser los primeros, quieren oí­r las risas de otras personas.
Hice varios espectáculos, varios discos y varios niños.
Todos mis discos, si los escuchas y tienes oí­do, suenan diferentes. Hay una actitud similar pero algo cambia en cada uno. Lo importante es que me encantan los instrumentos reales, y me gusta tocarlos. í‰se es mi sonido: un sonido orgánico. Lo que ata todo es mi voz.
Hoy vivimos en el imperio de la cantidad. Cantidad de público, cantidad de discos, cantidad de conciertos y de premios. La calidad ha quedado relegada y eso es fácilmente comprobable examinando objetivamente los valores de las obras más vendidas y premiadas.
Yo tengo tres elementos importantes para la memoria. El primero es la música, como un hilo conductor importantí­simo de la memoria. Al escuchar ahora mis discos (antes nunca lo he hecho, porque he ido aprendiendo de lo que otros iban haciendo), te puedes acordar de dónde, cuándo y por qué hiciste una canción o un texto. Y eso te lleva a recordar dónde viví­as, cómo era tu casa, cómo era la sociedad en aquel momento o qué problemas acuciaban a esa sociedad.
¡Que la música circule por Internet, que la gente se entere! De eso se trata el copyleft, permitir que la información circule libremente y dejar que el público decida pagar por lo que le parece valioso, pero no obligarlo. Se ha visto estadí­sticamente que cada 10 bajadas gratuitas de Internet, se paga una. Un artista que vende 10mil discos y sube su música a Internet sabe que de cada cien mil, diez mil van a comprar su disco o van a seguir su música a partir de ahí­. Muchí­sima gente más va a conocer su trabajo, se expande a nivel exponencial. No es la muerte de la música ni de los músicos es una excelente herramienta de divulgación.
Cuando hago mis propios discos, soy productor y artista. Hay unidad de criterios al cien por ciento, llevo el disco hacia donde me parece que debe ir. Cuando soy el productor tengo que trabajar en consenso con el artista, sopesando qué es lo que el artista quiere lograr y aportando algo desde ahí­. Es un trabajo mutuo, de respeto y mucho diálogo.
Cada vez que tuve que despedirme de algún amor, siempre me aseguré de que mi colección de discos estuviese a salvo en el baúl de mi auto. A veces las despedidas fueron demasiado apresuradas, así­ que no era posible mantener el orden alfabético. Pero siempre me fui con mis discos. Eso siempre fue algo esencial.
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