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Encontramos 290 frases sobre Desgracia

Debe procurar que sólo engendren hijos los individuos sanos, porque el hecho de que personas enfermas o incapaces pongan hijos en el mundo es una desgracia, en tanto que el abstenerse de hacerlo es un acto altamente honroso
Han existido músicos que para el mundo nunca morirán, pero que por desgracia ellos mismos personalmente murieron de hambre, y han existido personas a las que les fue cumplido cada deseo y a pesar de ello, y gracias a Dios, han desaparecido ante los ojos de la humanidad
Así como toda carencia es desgracia, toda desgracia es carencia.
Las desgracias son las lágrimas del alma.
La sociedad catalana está en este momento absolutamente contaminada por estos nacionalismos. En general, la mayoría de los catalanes piensa que los responsables de sus desgracias son otros. Hay un profundo sentimiento antiespañol.
Al principio de las catástrofes, y cuando han terminado, se hace siempre algo de retórica. En el primer caso, aún no se ha perdido la costumbre, en el segundo, se ha recuperado. Es en el mismo momento de la desgracia cuando uno se acostumbra a la verdad.
No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar.
No ser amados es una simple desventura, la verdadera desgracia es no amar.
Todas las desgracias de los hombres provienen de no hablar claro.
Es más difícil no envidiar a un amigo feliz que ser generoso para con un amigo en desgracia
Aunque ser mujer no me impide escribir, creo que vale la pena partir de una lucidez exasperada. De este modo, afirmo que haber nacido mujer es una desgracia, como lo es ser judío, ser pobre, ser negro, ser homosexual, ser poeta, ser argentino, etc. Claro es que lo importante es aquello que hacemos con nuestras desgracias.
Francisco.- Los periodistas sólo acuden donde hay desgracias.
Los periodistas sólo acuden donde hay desgracias.
Nadie tiene la culpa. No es su defecto ni el nuestro. Esta es la desgracia de nacer en un mundo que se está muriendo
Es necesaria la desgracia para socavar ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana, es precisa la presión para hacer estallar la pólvora
No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuán buena y hermosa es la vida.
La falta de amor y respeto entre los miembros de una familia es, para éstos, una desgracia, y para los extraños, un motivo de repugnancia: nada más.
El sentido del humor consiste en saber reírse de las propias desgracias.
Por desgracia, el deber no coincide siempre con el interés
Yo diría que quien ha merecido la dicha puede soportar la desgracia, y que toda emoción santifica.
¡Oh, todo esto puede ser útil para mostrar que, aunque los viciosos pueden a veces llevar la aflicción a los buenos, su poder es transitorio y su castigo cierto, y que el inocente, aunque oprimido por la injusticia, apoyado por la paciencia, podrá triunfar finalmente sobre la desgracia!
No existe la felicidad absoluta. La felicidad terrenal consiste en que la desgracia no nos visite con demasiada regularidad.
Ser rico tiene una desgracia: convivir con ricos.
El amor parece inevitable, necesario, un proceso tan natural y tan sencillo como la respiración, pero por desgracia...
Hay dos eses, sensibilidad y sentido común, que deberían ser obviedades, que deberían casi darse por hechas, pero por desgracia son valores cada vez más escasos
Lo mejor del festival de San Sebastián, mi acompañante, aunque por desgracia esté enamorada de otro.
Ser joven es una desgracia que se cura con el tiempo.
El rubor es un ornamento para las jóvenes y una desgracia para las viejas.
La virtud resplandece en las desgracias.
La envidia es natural al hombre y sin embargo, es un vicio y una desgracia a la vez. Debemos considerarla como un enemigo de nuestra felicidad y procurar sofocarla como a un mal demonio.
La pizza es algo insuperable, la descubres, no mejor dicho la descubres en edad avanzada, por desgracia precisamente cuando tiene el colesterol y los triglicéridos demasiado altos... El coleccionista es alguien dispuesto a comerse la obra de arte, esa que quiere poseer a cualquier precio.
Es desgracia habitual en los ineptos la de engañarse al elegir profesión, al elegir amigos y al elegir casa.
El poder absoluto fue y será siempre la causa de la decadencia y de las desgracias de los pueblos, que tarde o temprano llegan a padecer los mismos reyes
El poder de librarnos del amor surge de dos modos: o por el conocimiento de una cosa mejor o por la experiencia de que la cosa amada, que antes fue tenida por grande y excelente, lleva consigo mucha desventura y desgracia.
La vida es corta, y por desgracia gastamos mucho tiempo pensando cómo se puede disfrutar.
¿No es triste considerar que sólo la desgracia hace a los hombres hermanos?
Horrible desgracia es amar sin ser amado, pero más horrible es aún ser amado cuando ya no se ama.
La mayor desgracia que le ha caído al hombre ha sido la invención de la imprenta. La imprenta ha destruido la educación.
El más desgraciado de los hombres es aquel que no sabe soportar una desgracia.
La desgracia del género humano consiste en que el hombre es incapaz de quedarse quieto en una habitación.
La desgracia del hombre se debe a que no quiere permanecer tranquilo en su habitación, que es su lugar.
La desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir.
La desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir.
La humanidad nunca ha experimentado una desgracia de tal magnitud, con secuelas tan graves y tan difíciles de eliminar
Ser rico sólo tiene una desgracia: tener que convivir con otros ricos.
Admiro aquella cabeza que lleva orgullosamente su desgracia, como un rey su corona.
Muchos dicen que han cumplido con su deber, y a mí, me da mucho gusto no haber cumplido ni con la mínima parte de él, para desgracia o fortuna de esta patria
La mayoría de nosotros tenemos la dicha o la desgracia de ver cómo la vida se desmorona poco a poco, sin que nos demos cuenta
La generosidad sufre con las desgracias ajenas, como si ella fuera la responsable.
La mayor parte de nuestras desgracias resultan más soportables que los comentarios que de ellas hacen nuestros amigos.
Nuestras desgracias son más soportables que los comentarios que sobre ellas se hacen.
La desgracia puede debilitar la confianza, pero no debe quebrantar la convicción.
Atribuimos a la casualidad nuestras desgracias, nunca nuestra prosperidad.
Las ciencias y las letras son el alimento de la juventud y el recreo de la vejez, ellas nos dan esplendor en la prosperidad y son un recurso y un consuelo en la desgracia.
Tropezar dos veces en la misma roca es una desgracia proverbial.
Los que ejercitan el bien con el desgraciado, no pueden medir nunca la magnitud de una sola palabra de bondad, una sonrisa de dulzura que para el caído, para el infeliz, es como el rayo de sol que vuelve la vida a los miembros entumecidos por el hielo de la desgracia.
El dolor es la dignidad de la desgracia.
Por desgracia son más fáciles de contar los que recuerdan los beneficios que lo que los olvidan
No preguntéis al tiempo nada. La desgracia nunca responde
Los amigos suelen abandonarnos a la hora de la desgracia, los enemigos nos siguen hasta la muerte.
Los grandes espíritus se elevan más cuando se ven más caídos. Porque la desgracia es la piedra de toque de la grandeza del alma.
Las desgracias, al igual que la fortuna, sólo llegan cuando las hemos buscado con nuestros actos.
Quien ha nacido en nuestros días y retorna a los modos de la antigüedad es un estúpido y labra su propia desgracia.
Tuve por maestro a la desgracia y me ha servido de mucho.
Doy gracias por haber sobrevivido. Por haber conocido la desgracia. Por haber dejado de ser el que fui. No quiero olvidar el común destino de los hombres ni reclamar para mí una suerte especial. Quiero encontrar el camino de la justicia y librarme de lo superfluo y no conservar sino lo que merezca ser conservado. Quiero utilizar mi cólera y tener esa fuerza que sólo da el silencio.
Me sentí libre del temor de que alguien pudiera testificar contra mí, porque todos los que tuvieron algo que ver conmigo habían sido ahorcados o deportados. Se me conocía por el nombre de Moll Flanders y aunque hubiera tenido la desgracia de ser detenida diría que me llamaba de otro modo y no podrían achacarme mis antiguos delitos.
No hay mayor dolor que acordarse de los tiempos felices en la desgracia
Los amigos verdaderos son los que vienen a compartir nuestra felicidad cuando se les ruega, y nuestra desgracia sin ser llamados
María, te doy mi corazón, haz que sea siempre tuyo. Jesús y María sean ustedes mis amigos, pero por piedad, que yo muera antes que me ocurra la desgracia de cometer un solo pecado
Y el miedo es una cosa grande como el odio. El miedo hace existir a la tarántula, la vuelve cosa digna de respeto, la embellece en su desgracia, rasura sus horrores.
Los hombres indiferentes a la desventura de la nación, aunque sean privadamente laboriosos, son auxiliares inconscientes de la corrupción y desgracia de los pueblos
Algunos tienen desgracias, otros, obsesiones. ¿Quienes son más dignos de lástima?
¡Jajá, Marshall qué gracioso eres, deberías ser comediante! Por desgracia lo soy, porque me escondo tras las lágrimas de un payaso.
Acusar a los demás de nuestras propias desgracias es consecuencia de nuestra ignorancia, acusarse a sí mismo es comenzar a entenderse, no acusar ni a otros ni a sí, esa es la verdadera sabiduría.
En las desgracias hay que acordarse del estado de conformidad con que miramos las ajenas.
La desgracia de los hombres proviene siempre de que colocan mal su precaución y su confianza.
Los verdaderos amigos se encuentran en las desgracias.
Una vez llegada la desgracia, de nada sirve quejarse.
El recuerdo de aquel día me invita a acallar tu desgracia con mi canto. El lamento que ahora te ofrezco fue un día mi propio lamento.
Las desgracias son la salsa de este plato atroz que es la vida.
La desgracia destroza el carácter del hombre. Pero la maldad le hace más desgraciado. Muchos son desgraciados sólo porque son malos. A todos nuestra parte de maldad nos hace desgraciados
Los hijos endulzan las penas, pero hacen más amargas las desgracias, aumentan los cuidados de la vida, pero atenúan el recuerdo de la muerte
Ordinariamente las dichas han venido sin desearse, ordinariamente, las desgracias han sucedido sin temerse.
La felicidad y la desgracia acuden ordinariamente a los seres que ya son felices y desgraciados
Todos tenemos la fortaleza suficiente para soportar las desgracias ajenas.
Es preciso estar siempre presto a declarar la guerra, para que no nos veamos obligados a la desgracia de tener que aceptarla.
La música rock la hacen deficientes que cantan letras maliciosas, lascivas. Es la forma de expresión más brutal, nauseabunda, desesperada y viciosa que he tenido la desgracia de escuchar.
La desgracia de Don Quijote no fue su fantasía, sino Sancho Panza.
Cuando la ley y la moral se encuentran en contradicción, el ciudadano se encuentra en la cruel disyuntiva de perder la noción de lo moral o de perder el respeto a la ley, dos desgracias tan grandes una como la otra y entre las cuales es difícil elegir.
Es una desgracia que el sentido de la responsabilidad se apague en el hombre.
Hay gente a quienes no se puede participar ninguna desgracia sin que enseguida nos participen ellas otra semejante.
Hay gentes a quienes no se puede participar ninguna desgracia sin que en seguida nos participen ellas una semejante.
La desgracia, al ligarse a mí, me enseñó poco a poco otra religión, distinta a la religión enseñada por los hombres.
No existe desgracia humana que no pueda aumentar, en cambio, tiene un término eso que se llama felicidad
La felicidad es un usurero que, por un cuarto de hora de dicha que te presta, te hace pagar todo un cargamento de desgracias.
No quisiste creerme cuando te dije que era viejo. ¡Sí que lo soy, por desgracia! Pues todo sentimiento que a mi alma llega se agria igual que el vino cuando lo introducen en recipientes ya muy usados.
No son las grandes desgracias las que crean la desgracia, ni las grandes felicidades las que hacen la felicidad, sino el tejido fino e imperceptible de mil circunstancias banales, de mil detalles tenues que componen toda una vida de paz radiante o de agitación infernal.
Hay que recordar que hubo una vez una disciplina llamada filosofía natural. Por desgracia, esta disciplina parece no existir en la actualidad. Se ha cambiado el nombre por el de ciencia, pero la ciencia de hoy está en peligro de perder gran parte de los aspectos de la filosofía natural
La desgracia abre el alma a una luz que la prosperidad no ve.
Nos buscamos en la felicidad pero nos encontramos en la desgracia.
La desgracia de la igualdad consiste en que la pretendemos solamente con los superiores a nosotros.
El encono de ciertas mujeres contra las que tienen la desgracia de amar es una prueba del daño que hace, interiormente, la castidad.
La desgracia crea en ciertas almas un vasto desierto en el que resuena la voz de Dios.
Las almas grandes siempre están dispuestas a hacer una virtud de una desgracia
Se exageran de igual modo la desgracia y la felicidad, nunca somos tan desgraciados ni tan dichosos como se dice
Un desgarrón en la ropa es una desgracia, una mancha, un vicio
El horror de aquel espectáculo, la ignorancia de los circunstantes sobre cómo había acaecido la desgracia y, ante todo, el tremendo fenómeno que tenía ante él, dejaron al príncipe sin habla.
El tedio es una desgracia de las personas felices
Por desgracia, casi todas las formas de ganar mucho dinero precisan un largo tiempo. Cuando se ha ganado el dinero, ya se es demasiado viejo para disfrutarlo.
Soy un hombre sin piedad y no habrá tregua alguna. No hay nadie que lleve a cabo un rescate en el último minuto ni tienes la menor posibilidad de escapar. Esto no es un romántico relato de aventuras en que al final el villano cae vencido y el protagonista es condecorado y se casa con la chica. Por desgracia, esas cosas no ocurren en la vida real.
La amistad disminuye cuando hay demasiada felicidad de una parte y demasiada desgracia de la otra.
Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo. Pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que hay.
Eso es lo que yo hago en televisión le cuento al país sus propias desgracias
Las desgracias más temidas son, de ordinario, las que no llegan jamás.
Geografía social: Todos los hombres nacemos iguales. Pero por desgracia en paises distintos.
¿De qué me sirve ganar 1.000 euros en vez de 800 si están manchados de sangre, si sé que se obtienen con el sufrimiento y la muerte de mucha gente? La suerte de esta parte del mundo es la desgracia del resto
Es otro de los inconvenientes de padecer una desgracia: al que la sufre los efectos le duran mucho más de lo que dura la paciencia de quienes se muestran dispuesto a escucharlo y acompañarlo, la incondicionalidad nunca es muy larga si se tiñe de monotonía.
...Estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche competitividad y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia...
La desgracia acecha y busca: ocultad vuestra felicidad, sed felices en voz baja
La felicidad se compone de desgracias evitadas
Es una desgracia cuando nos faltan, el ingenio para hablar y el tacto para callar.
Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca.
La mayor desgracia es merecer la desgracia.
Mi mayor desgracia ha sido siempre no ser capaz de resistirme a los halagos.
Las cosas que nos parecen desgracias son con frecuencia el origen de nuestra felicidad.
La muerte siempre sabe cómo conectar el vicio con la desgracia.
Y yo pregunto a los economistas políticos, a los moralistas, si han calculado el número de individuos que es necesario condenar a la miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmoralización, a la infancia, a la ignorancia crapulosa, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un rico
Afortunadamente, el hombre sólo puede comprender un cierto grado de desgracia, más allá de este grado, la desgracia le aniquila o le deja indiferente.
Afortunadamente, el ser humano sólo puede comprender hasta cierto grado de desgracia, lo que va más allá, o lo aniquila o le deja indiferente.
La desgracia raramente viene sola.
Creo que Jesús estaría disgustado de que ignoremos la desgracia de aquellos a nuestro alrededor que sufren y de que nos centremos en nuestras propias necesidades egoístas a corto plazo. Creo que estaría descorazonado, en realidad.
Es curioso lo lejana que resulta una desgracia cuando no nos atañe personalmente.
Por desgracia, veo más películas viejas que actuales
La corrupción es causa directa de la pobreza de los pueblos y suele ser la razón principal de sus desgracias sociales.
La guerra entre naciones conlleva a la desgracia, pero la guerra civil de una nación produce ruina por cuanto divide familias y amigos. La paz posterior a la guerra civil es frágil producto del odio y la sed de venganza de sus participantes.
Paciencia, (...), y perseverancia ya que, por desgracia, no encontramos todo de acuerdo con nuestros deseos.
Las más terribles desgracias de la humanidad se debieron siempre al despotismo individual, nuestro más crueles infortunios tuvieron también el mismo origen.
Cada quien es como es, y ya bastante desgracia tiene
La fraternidad de la desgracia es la más rápida.
¿Será mejor el no buscarte? ¿Será mejor el ser altivo en la desgracia y no sentirse juguete vil de tus caprichos?
Vic es preciosa, si no fuese por la inmigración que tenemos sería una ciudad mucho más agradable de lo que es ahora, pero tenemos desgracia que la inmensa mayoría de los inmigrantes son musulmanes
La justicia sin la fuerza y la fuerza sin la justicia constituyen dos grandes desgracias
La verdad es que no pasa nada para las desgracias que podrían ocurrir. Lo milagroso es que funcionen los semáforos
¿Qué mayor desgracia le puede pasar a un hombre que tener una opinión equivocada?
Por desgracia, una cosa es sentir y otra expresar bien lo sentido.
Si amas sin despertar amor, esto es, si tu amor, en cuanto amor, no produce amor recíproco, si mediante una exteriorización vital como hombre amante no te conviertes en hombre amado, tu amor es impotente, una desgracia
Las armas son instrumentos de desgracia, no son instrumentos para el rey
Mejor no llegar a llenar que llenar hasta el borde. Afila demasiado la hoja, y pronto se desafila. Acumula oro y jade, y nadie puede protegerlo. Consigue caudal y títulos, y vendrá desastre. El rico y orgulloso se pierde a sí mismo, y en consecuencia atraerá la desgracia. El hombre que surca el Sendero del Cielo se retira luego de finalizar su obra
En las historias de amor la felicidad es siempre igual, en cambio, cada desgracia tiene su fisonomía propia.
En las historias de amor la felicidad es siempre igual, en cambio, cada desgracia tiene su fisonomía.
Todos los géneros de felicidad se asemejan, pero cada desgracia tiene su carácter peculiar.
Es una desgracia carecer de amigos en el mundo, mas por esta misma razón, tampoco tendrá enemigos
La desgracia es la comadrona de las virtudes.
Nada hay más admirable y heroico, que sacar valor del seno mismo de las desgracias, y revivir con cada golpe que debiera darnos muerte.
¿A quién se le puede imputar? ¿A la intención, verdad? No al hecho. Si no has tenido intención...Claro que queda el hecho. Pero, a pesar de ello, no es más que una desgracia.
Yo espero que los buenos ciudadanos de esta tierra trabajarán para remediar sus desgracias. Ay Patria mía.
Las desgracias ajenas pueden incluso desarrollar nuestras lágrimas, pero en el fondo ayudan a soportar el infortunio que todo el mundo arrastra, y aunque la castástrofe de otros despierta nuestra compasión, también nos provoca una secreta alegría morbosa por habernos librado esta vez.
Acuérdate en adelante, cada vez que algo te contriste, de recurrir a esta máxima: que la adversidad no es una desgracia, antes bien, el sufrirla con grandeza de ánimo es una dicha.
Sufrir percances no es sufrir una desgracia, pero soportarlos con abnegación es una virtud meritoria.
Pero —repitió Scarlett tercamente, como una niña que cree que exponer su deseo es conseguirlo—, pero yo te quiero. —Ésa es tu desgracia.
Un viernes, en la Sagrada Comunión, dijo estas palabras a su indigna esclava: Te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos los que comulguen Nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final, no morirán en mi desgracia y sin haber recibido los Sacramentos, mi Divino Corazón será su asilo seguro en el último momento.
En punto a amores tengo otra superstición: imagino que la mayor desgracia que a un hombre le puede suceder es que una mujer le diga que le quiere.
Nunca sabréis quiénes son vuestros amigos hasta que caigáis en desgracia
Toda hora perdida en la juventud es una probabilidad de desgracia en el porvenir.
Mi desgracia no es consecuencia de mi manera de pensar, sino de la de los demás
No es en absoluto mi manera de pensar la que ha hecho mi desgracia, es la de los otros.
Si la acción es descubierta y castigada, si pensamos bien, no es del mal ocasionado al prójimo de lo que nos arrepentimos, sino de la desgracia que nos ha producido el cometerla y el ser descubierta
¡Ah!, no preveáis las desgracias del amor antes de haber gustado sus placeres.
Ese verano fue testigo de la extinción de nuestras esperanzas, el buque de la sociedad naufragó, y la destartalada balsa encargada de llevar a los pocos supervivientes por el mar de la desgracia se desarmaba y recibía los embates de las tempestades.
Yo también puedo sembrar la desolación, mi enemigo no es invulnerable. Esta muerte le acarreará la desesperación, y mil otras desgracias lo atormentarán y destrozarán
¡Llorad, llorad queridos míos! ¡No serán éstas las últimas desgracias que sufriréis!
Cuando no se encontraba oscurecido por los prejuicios, cosa que, por desgracia, muy pocas veces ocurría, su entendimiento era sólido y excelente. Sus pasiones eran violentas, no escatimaba fatigas para satisfacerlas y perseguía con furor a quienes se oponían a sus deseos.
No puedes ignorar que tus padres eran por desgracia esclavos de la más burda superstición. Cuando operaba este defecto, todos sus otros sentimientos, todas sus demás pasiones, cedían ante la irresistible fuerza de aquella influencia.
A veces, mejor que combatir o querer salir de una desgracia, es probar a ser feliz dentro de ella, aceptándola.
Para amar a una persona y perdonárselo todo basta con contemplarla un rato en silencio. A veces vivimos durante muchos años al lado de otra persona y sólo vemos de verdad en el momento de sobrevenirle una desgracia.
Al que se ve colmado de conveniencias, las ajenas desgracias poco le inquietan, porque es muy cierto que el harto no se acuerda del que está hambriento.
Si piensas de aburrido desesperarte, sabe que te acreditas de muy cobarde, que está lo fuerte en sufrir las desgracias con rostro alegre.
Todo aquel que no pone freno a la lengua, no extrañe las desgracias que le sucedan, pues las palabras no pueden recogerse ya pronunciadas.
Al hombre le cuesta muy poco esfuerzo atraerse la desgracia.
El mayor consuelo en la desgracia es encontrar corazones compasivos.
Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron.
Al desdichado las desgracias le buscan y le hallan, aunque se esconda en los últimos rincones de la tierra.
Es algún consuelo en las desgracias hallar quien de ellas se duela.
La dicha me muestra, más que la desgracia, el vacío de la vida.
Pintada, no vacía: pintada está mi casa del color de las grandes pasiones y desgracias
El pueblo, por desgracia, es todavía muy ignorante, y es mantenido en su ignorancia por los esfuerzos sistemáticos de todos los gobiernos, que consideran esta ignorancia como una de las condiciones más esenciales de su propia potencia.
La gran desgracia es que una gran cantidad de leyes naturales ya constatadas por la Ciencia permanecen desconocidas por las masas populares, gracias a los cuidados de los gobiernos y de la iglesia.
La felicidad y la desgracia suele depender más de lo que somos que de lo que nos ocurre
El hombre, por lo común, sólo sabe reconocer su felicidad en la medida de la desgracia que ha experimentado
A la desgracia hay que enfrentarse con amor: él nos consolará y nos devolverá la alegría. El amor es el mejor remedio. En los pliegues del infortunio se esconde la felicidad, como el diamante en la grieta de la mina. Dejémonos instruir por la sabiduría del amor.
Janum, era famosa por su suelo fértil, su clima templado y su abundante población. No obstante, su destino estaba cruelmente marcado por desgracias y tristezas porque mientras los opulentos vivían entregados al placer, los campesinos se morían de hambre. A consecuencia de la depravación, sobrevinieron enfermedades y epidemias que hicieron estragos entre los más débiles.
Cada hora de tiempo perdido en la juventud es una posibilidad más de desgracia en la adultez.
Los ingleses de primer rango tenían orgullo, por desgracia los nuestros sólo tenían vanidad, ahí reside la gran diferencia que caracteriza a los dos pueblos.
...-el cristianismo ha sido hasta ahora la máxima desgracia de la humanidad.-
Para el sabio, la tristeza y la alegría son semejantes, lo mismo que el bien y el mal, para el sabio, todo lo que tuvo principio debe tener también fin. Considera, por tanto, si hay razón para que te alegres con la ventura que llega, o te entristezcas con la desgracia que no esperabas.
El hombre puede soportar las desgracias que son accidentales y llegan de fuera. Pero sufrir por propias culpas, ésa es la pesadilla de la vida.
Las desgracias que podemos soportar vienen del exterior, son accidentes. Pero sufrir por nuestras propias faltas... Es ahí donde reside el tormento de la vida.
Sólo hay una clase de la sociedad que piensa más en el dinero que los ricos, y son los pobres. Los pobres no pueden pensar en otra cosa. En eso consiste la desgracia de ser pobre.
Pues la paz mundial -que ha existido muchas veces- significa la renuncia privada de la enorme mayoría a la guerra, por lo cual esta mayoría, aunque no lo declare, está dispuesta a ser el botín de los otros, de los que no renuncian. Comienza con el deseo -mortífero para los estados- de una reconciliación universal y termina no moviendo nadie el dedo cuando la desgracia cae sobre el vecino.
Por desgracia uso las cosas según me lo dicta mi pasión
Todas nuestras desgracias no están en lo poco que acabo de contarte y que son cosas pasadas. Aunque hay otras. No quisiera decirlas. ¿Para qué? Aquellos que gustarían, como tú, desposarme y que las conocieran, no avanzarían más. Vale más doblegarse ante el destino.
Conceptúo que las principales desgracias acaecidas en mi país, han sido a iniciativa de los gringos, y los llamo así porque no los puedo ver ni en pintura
La incultura es una de las desgracias más grandes de mi raza...La educación de los hijos de mi raza es algo que no debe pasar inadvertido para los gobernantes y para los ciudadanos. Nunca al problema educativo se le ha dado la atención necesaria...
Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen Herodes que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer
Los países del mundo que están bien, sin problemas, escuchan blues y rock and roll. Los países que caen en desgracia escuchan cumbia.
Hay más nobleza de alma en gozar de la alegría de los demás que en afligirse por sus desgracias.
La historia es nada más que los crímenes y desgracias de la raza humana.
Hablando de nuestras desgracias las aliviamos.
Hablando de nuestras desgracias las aliviamos.
Así como la desgracia hace discurrir más, la felicidad quita todo deseo de análisis, por eso es doblemente deseable.
Así como la desgracia hace discutir más, la felicidad quita todo deseo de análisis, por eso es doblemente deseable.
Si sufres injusticias, consuélate, porque la verdadera desgracia es cometerlas.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
No te rías de una persona en su desgracia.
[ ¿Y cuál es el gran mal del mundo? ] Lo tengo clarísimo: la ambición de poder y de dinero. Es la madre de todas las desgracias que han sucedido y se sucederán.
Buscad el origen o el resultado de vuestra felicidad, y encontraréis la desgracia ajena.
Las derrotas no engrandecen nada por desgracia, pero también uno se da cuenta de la dificultad de lo que he hecho hasta hoy. Ayuda a valorar todo lo que he hecho anteriormente.
Lo que toda mi vida me ha producido mayor vergüenza, mayor dolor, mayor desgracia, haber nacido judía, ahora, por nada del mundo querría ser desposeída de ello
Cuando manda el orgullo siempre reina la desgracia
Siento un desprecio absoluto por el dinero. Para otro hombre, el dinero que usted me quitó por la violencia constituiría una desgracia irreparable, para mí...Ese dinero no existió nunca.
Quien ríe último, de la desgracia ajena, ríe mejor.
La política no es una mala profesión. Si tienes éxito tienes muchas recompensas, si caes en desgracia siempre puedes escribir un libro.
Aborreced las bocas que predicen desgracias eternas.
En el hombre conviven dos sentimientos opuestos. No hay nadie, por ejemplo, que ante la desgracia del prójimo, no sienta compasión. Pero si esa misma persona consigue superar esa desgracia ya no nos emociona mayormente. Exagerando, nos tienta a hacerla caer de nuevo en su anterior estado. Y sin darnos cuenta sentimos cierta hostilidad hacia ella.
Entre él cumulo de terribles desgracias que afligen a nuestra amada Patria, ninguna tan terrible y aflictiva, juzgada en sí misma cada una de ellas, como el roce de sus hijos con los hijos de la nación española.
La mayor desgracia de la juventud actual es ya no pertenecer a ella.
No te empeñes en ser moderno. Por desgracia, hagas lo que hagas, es la única cosa que no podrás evitar ser.
Pensemos en las horas en que, abrazados, en la oscuridad, nuestros corazones entristeciéndose al unísono, escuchamos decir al viento lo que es estar fuera, por la noche, en invierno, y lo que es haber sido lo que nosotros hemos sido, y naufraguemos juntos en una desgracia sin nombre, apretujándonos.
La crispación española debe mucho, por desgracia, a tener una Iglesia muy de derechas, muy nacionalcatólica, muy distinta a la Iglesia de otros países
La simpatía es muy frecuentemente un prejuicio sentimental basado en la idea de que la cara es el espejo del alma. Por desgracia, la cara es casi siempre una careta.
La mujer hermosa es un peligro. La mujer fea un peligro y una desgracia.
Con el fuego se prueba el oro. Con las desgracias, los grandes corazones.
Consuelo es en las grandes desgracias el que no pueda sobrevenir otra mayor.
Desgracia imprevista nos hiere más fuertemente.
Doloroso es perder la patria, más doloroso temer esta desgracia, y dolorosísimo los dos infortunios juntos.
El tiempo hace llevaderas las desgracias.
Es cobardía menospreciar la vida, y esfuerzo resistir a grandes desgracias.
Halla en la desgracia consuelo el que lo prodigó en la prosperidad.
Hasta la desgracia se cansa.
La desgracia es a veces ocasión de virtud.
La desgracia no llega al hombre valeroso.
Ligera es la desgracia que puede sufrirse, y la que no, breve.
Mal consuelo es tener compañeros de desgracia.
No hay desgracia a que falte remedio.
No sirven de nada las desgracias a aquel que no aprenda en ellas.
Para mayores desgracias guarda la fortuna a quien favorece.
Desgracia imprevista nos hiere más fuertemente.
El tiempo hace llevaderas las desgracias.
Halla en la desgracia consuelo el que lo prodigó en la prosperidad.
Hasta la desgracia se cansa.
Ligera es la desgracia que puede sufrirse, y la que no, breve.
No hay desgracia a que falte remedio.
No sirven de nada las desgracias a aquel que no aprenda en ellas.
Para mayores desgracias guarda la fortuna a quien favorece.
Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto
Es la desgracia del hombre no contentarse nunca.
La desgracia extrema que acomete a los seres humanos no crea la miseria humana, simplemente la pone de manifiesto.
Nada en el mundo puede quitarnos el poder de decir yo. Nada, salvo la desgracia extrema. Nada hay peor que la extrema desgracia que desde fuera destruye el yo, puesto que luego resulta ya imposible destruírselo uno mismo. ¿Qué les ocurre a aquéllos cuyo yo ha sido destruido desde fuera por la desgracia?
Si en este mundo no hubiera desgracia, podríamos pensar que estábamos en el paraíso.
Si se desea solamente el bien, se está en oposición a la ley que une al bien real con el mal del mismo modo que al objeto iluminado con la sombra, y, estando en oposición a la ley universal del mundo, es inevitable que se caiga en la desgracia.
Llorando más allá de lo debido, con ese inmenso dolor te vas marchitando, sin que tu llanto se vea como solución a la desgracia.
No hay desgracia mayor que la anarquía: ella destruye los estados, conmociona y revuelve las familias.
Para los hombres, nada dura: ni la noche estrellada, ni las desgracias, ni la riqueza, todo esto de pronto un día ha huido.
Tener el carácter firme es tener una larga y sólida experiencia de los desengaños y desgracias de la vida.
Una resolución enérgica cambia en el momento la más extrema desgracia en un estado soportable
La fortaleza del hombre se prueba en la desgracia, y la fidelidad de un buen amigo se prueba en la tempestad.
El trabajo es la mejor medicina para todas las enfermedades y desgracias que abruman a la humanidad.
La adversidad pesa a veces muy duramente, pero por un hombre que pueda resistir la prosperidad se encuentra un centenar que resistirá la desgracia
Porque la serenidad en medio de la desgracia, y la gracia en medio de la tortura, no son sólo resignación, son también actividad y encierran un triunfo positivo.
Yo admiro al hombre que puede sonreír ante los problemas, que puede sacar fuerza de la desgracia, y que en la reflexión crece en valentía. Es característico de las mentes pequeñas encogerse, pero aquél que es firme en su corazón, y cuya conciencia aprueba su conducta, persevera en sus principios hasta la muerte.
El odio mal dirigido es la desgracia de las razas.
Nuestra principal desgracia es que no vivimos como nos dicta la conciencia.
La desgracia es capaz de abrir los ojos hasta a los ciegos. Es una maestra que sabe mucho, y una amiga que no engaña, como la felicidad.
El destierro ilumina, la desgracia corrige.
La poesía está por todas partes, pero llevarla al papel es, por desgracia, más complicado que verla
La memoria de la desgracia es dulce y sirve de recreo en la prosperidad.
La historia no es más que el registro de los crímenes y de las desgracias.
Quien no tiene toda la inteligencia de su edad, tiene toda su desgracia.
Una de las mayores desgracias de las personas honestas es que son cobardes.
Durante siglos, a todas las cosas se les suscribieron profundidades que en verdad nunca han tenido. Esto ha sido la causa de grandes desgracias. Banaliza todo, cosecharás éxitos y sembrarás oportunidades.
Las pequeñas mentes están domesticadas y subyugadas por la desgracia, en cambio las grandes se sobreponen a ella.
Las pequeñas mentes están domesticadas y subyugadas por la desgracia, en cambio las grandes se sobreponen a ella.
La desgracia caerá sobre el temerario que desea saber lo que debiera ignorar y acometer lo que excede a sus facultades.
–Sire –gritó el fiel servidor del más poderoso de los monarcas–, las desgracias han llegado al colmo, las bestias feroces, que no os respetarían más que a un asno muerto, han caído sobre vuestros camellos.
Un hombre es la suma de sus propias desgracias. Podría creerse que la desgracia acabará un día por menguar, pero entonces es el tiempo el que se vuelve desgracia.
Fue, (...) como si la ciudad, en su convulsión y su desgracia, hubiera generado espontánea y necesariamente ese minúsculo universo del alma, unas pocas ventanas intactas cegadas con pintura negra. Nadie quería ver la ciudad destrozada.
Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino a batallones.
Muchas veces tenemos por amor lo que es verdadera desgracia.
Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra: tan inmediatas caminan.
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