Las mejores 12 Frases de Delicia - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Delicia

Con todos esos miles de besos que hay en tu boca, que sorteados como a los dados van de oca en oca ¿Cuándo me toca, Dama de las delicias que, a flor de azar, vas sembrando caricias para dar y tomar? " Corral de cuernos " (1985), Javier Krahe
Autor:" Corral de cuernos " (1985) Javier Krahe
No olvides que la tierra ama sentir tus pies desnudos y que los vientos hacen su delicia al jugar con tus cabellos. " El profeta " (1923), Gibran Jalil Gibran
Autor:" El profeta " (1923) Gibran Jalil Gibran
Sinceramente quiero ser tu esclavo; quiero que tu poder sobre mí­ esté consagrado por la ley, que mi vida esté entre tus manos, que nada me proteja o me defienda contra ti. ¡Qué placer cuando sepa que dependo de tu capricho, de tu gesto, de tus gustos! ¡Qué delicia, si eres tan graciosa que permitas alguna vez al esclavo besar los labios de que depende su decreto de vida o de muerte! " La Venus de las Pieles " (1870), Leopold Von Sacher-Masoch
Autor:" La Venus de las Pieles " (1870) Leopold Von Sacher-Masoch
Yo abrazo, delicia pura, tu cara desconocida, idéntica a mi alma. " Las caridades de Alcipo " (1956), Marguerite Yourcenar
Autor:" Las caridades de Alcipo " (1956) Marguerite Yourcenar
Los astutos juncos susurran un nombre a la noche, el nombre de ella, y toda mi alma es una delicia, vergí¼enza que se desmaya. " Poemas, manzanas " (1927), James Joyce
Autor:" Poemas, manzanas " (1927) James Joyce
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí­, he ido hacia la que duerme en un paí­s al viento.
Miré un poco, y tan ágil y libre me sentí­a como si, abanicándome, las alas de Mercurio hubiesen en mis pies retozado: era leve mi corazón, y muchas delicias de mis ojos me estremecí­an.
Los enamorados no quieren nunca disolver su personalidad en la del otro, o absorberla en la propia, sino al contrario: para el que está enamorado es delicia suprema la persona amada como tal, en ella se complace, en su realidad irreductible, en su presencia y su figura...
Ni ve que su mismo fuego presto su beldad destruye, y que donde el goce empieza el placer allí­ sucumbe.
La rosa no es más que la forma por un instante en alto de lo que el corazón llama por lo bajo sus delicias.
Incluso la fruta verde ha de prometer madurez y delicia, tesoros.
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