Las mejores 12 Frases de Delicadeza - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Delicadeza

Un atisbo de brutalidad destacaba la delicadeza de la mandí­bula y la vitalidad de la sonrisa. " Neuromante " (1984), William Gibson
Autor:" Neuromante " (1984) William Gibson
Las que tienen un talento que sobrepasa al vulgo, son ajenas al encanto y dulzura femenina, en seguida aparece en ellas un temperamento viril; así­, en usted, estoy seguro que de preferencia, todo hombre, lo que más le alaba es su belleza; no obstante, por lo que yo más la admiro, aparte de la simpatí­a que me inspira su dulzura y delicadeza, es por la claridad de su inteligencia, su fácil comprensión, su hermoso raciocinio, esto unido a una gracia tan femenina.
Admiro mucho a la mujer. Me encanta su belleza, su delicadeza, su vivacidad, y su silencio.
Un verdadero bello espí­ritu piensa más en las cosas que en las palabras; con todo, no desdeña los adornos del lenguaje, pero tampoco los solicita. La delicadeza de su estilo no disminuyen la fuerza; y se le podrí­a comparar a aquellos soldados de César, que aunque estaban perfumados y atentos a su adorno, no dejaban de ser valientes y de combatir bien...
Me gusta mi ayer. Lo he ido construyendo con delicadeza.
La delicadeza sintetiza lo bello.
Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento, y respeto.
La literatura. A lo que no tenga encanto y cierta serenidad no podremos llamarlo literatura. Incluso en la crí­tica debe hallarse alguna amenidad; si falta por completo, entonces ya no es literatura. En los periódicos encontramos todo el tiempo esta repelente controversia. Donde no hay ninguna delicadeza no hay literatura.
(...) Estas personas tení­an tanta hambre de amor que aceptaban sucedáneos. Abrazaban las cosas materiales y esperaban que éstas les devolvieran el abrazo de alguna manera. Pero eso no da resultado nunca. Las cosas materiales no pueden servir de sucedáneo del amor, ni de la delicadeza, ni de la ternura, ni del sentimiento de camaraderí­a.
Sus dedos exploraron felices toda mi espalda con delicadeza, suavemente, y poco a poco convirtieron mi piel en una barra libre de sensaciones deliciosas. Estaba conmovida. Hundí­ la cara en la almohada para ocultar mi éxtasis y mis lágrimas.
Ganar delicadeza sin perder fuerza, ése es el problema.
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