Las mejores 12 Frases de Apoyo - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Apoyo

Quiero que sepas que estoy siempre contigo, que estoy siempre a tu lado. " La luz que no puedes ver " (2014), Anthony Doerr
Autor:" La luz que no puedes ver " (2014) Anthony Doerr
Una de las grandes verdades de la vida: Yo no lo hice solo. Tuve ayuda en el camino. " Piensa en grande " (1996), Ben Carson
Autor:" Piensa en grande " (1996) Ben Carson
No me apoyo en ti, por temor a que te derrumbes. Y por no apoyarme en ti, me derrumbo. " Umbrales " (2009), Alejandro Lanús
Autor:"Umbrales" (2009) " Umbrales " (2009) Alejandro Lanús
Creo sinceramente que yo no estarí­a donde estoy, que no hubiera podido lograr lo que he logrado si no hubiera tenido el apoyo de mi esposa. Ella lo es todo para mí­. Siempre hemos hecho todo juntos y lo seguimos haciendo. Es maravillosa.
[Sobre el matrimonio] Cuando miro a los demás me asombro; ¿Qué pretenden cuando forman esos dúos? En apariencia es porque necesitan consuelo, apoyo, tener a alguien a quien poder decirle que están bien. Necesitan cariño. Yo no necesito nada de eso.
Luchamos contra el Apartheid en Sudáfrica, con el apoyo de personas de todo el mundo, por la gente que fue culpada por ser negra y obligados a sufrir por algo sobre lo que no podí­an hacer nada. Es lo mismo con la orientación sexual. Es un don.
Como ha sucedido a lo largo de la historia en la mayorí­a de los campos de la evolución humana, las nuevas tecnologí­as son un apoyo para el progreso de la cocina.
Cuando necesito a alguien para algo instantáneo o inertemente constante, sin "argumento", es que no lo necesito personalmente, sino por aquello que la persona tiene o lleva consigo de "cosa" �eso que nunca puede ser-: cuando necesito su cuerpo, su esfuerzo fí­sico, sus destrezas, su desplazamiento social, sus propiedades, su apoyo.
Pasión e independencia, parecí­a estar diciendo, estaban bien, sin duda, pero en definitiva necesitaban un apoyo. Al final dependí­an del compañerismo, amistad, sacrificio, compromiso.
El único elogio que me interesa es el sonido del dinero que paga el cliente al comprar mis relatos, un dinero que me llega a mí­ porque yo he llegado a él. O eso, o nada. Apoyo para las artes... ¡Merde! ¡Un artista subvencionado por el Gobierno es una puta incompetente!
Las lágrimas corrieron por su rostro. Su mano temblorosa buscó el apoyo de la mesa para poder sostenerse, mientras me tendí­a la otra. La tomé entre las mí­as, estrechándola con firmeza. Cayó mi cabeza sobre aquella mano frí­a. Mis lágrimas la humedecieron y mis labios se apretaron contra ella. No fue un beso de amor. Fue una contracción de agoní­a desesperada. -Déjeme usted, por amor de Dios -dijo débilmente. Aquellas palabras fueron la confesión de sus sentimientos. No tení­a el derecho de oí­rlas ni de contestar a ellas. Al confesar su sagrada debilidad, me arrojaba de aquel lugar. Todo habí­a concluido. Dejé caer su mano y no dije nada más. Las lágrimas que cegaban mis ojos me impedí­an verla, y las enjugué para contemplarla por última vez. Vi cómo se dejó caer sobre una silla. Se apoyaron sus brazos sobre la mesa y la rubia cabeza se desplomó pesadamente sobre ellos. Una mirada más de eterna despedida y se cerró la puerta tras de mí­. Habí­a empezado a abrirse entre nosotros el inmenso abismo de la separación. La imagen de Laura Fairlie pasaba desde ese momento a ser el más querido de todos mis recuerdos.
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