Las mejores 12 Frases de Amor propio - FrasesWiki.com

Encontramos 12 frases sobre Amor propio

Hay algo peor que la muerte, peor que el sufrimiento...Y es cuando uno pierde el amor propio. Hay algo que duele, hiere y quema de tal manera que ni siquiera la muerte puede extinguirlo: y es cuando una persona, o dos, hieren ese amor propio sin el cual ya no podemos vivir una vida digna. Simple vanidad, dirás. Sí­, simple vanidad...Y sin embargo, esa dignidad es el contenido más profundo de la vida humana. " El último encuentro " (1942), Sándor Márai
Autor:" El último encuentro " (1942) Sándor Márai
El amigo interesado mira a su amor propio; el verdadero, sólo al bien del amigo.
Al orgullo no le gusta deber, y al amor propio no le gusta pagar.
El amor propio es más ingenioso que el hombre más ingenioso de este mundo.
El amor propio es señal de una elevada opinión de uno mismo. Si un hombre tiene amor propio, esto demuestra lo que vale.
Hay amor propio en el amor como hay interés personal en la amistad.
Dios no puede exigir a sus criaturas sino la práctica de las virtudes cuyo germen él ha colocado en su alma, y no nos ha dado nada cuyo fin no sea hacernos felices: amor propio, ambición de alabanzas, sentimiento de emulación, fuerza, valor, y una facultad de la que nada puede privarnos: la de matarnos si, tras un cálculo, acertado o erróneo, tenemos la desgracia de considerar que ello nos conviene.
Ser celoso es el colmo del egoí­smo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad.
A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardí­a, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear.
Seamos, una vez, menos partidarios de nuestras envejecidas opiniones; tengamos menos amor propio; dése acceso a la verdad y a la introducción de las luces y de la ilustración: no se reprima la inocente libertad de pensar en asuntos del interés universal; no creamos que con ella se atacará jamás impunemente al mérito y la virtud, porque hablando por sí­ mismos en su favor y teniendo siempre por árbitro imparcial al pueblo, se reducirán a polvo los escritos de los que, indignamente, osasen atacarles.
No podemos reflexionar a fondo sobre nosotros mismos -cuidando de rectificar las inexactitudes en que incurre el amor propio- sin alcanzar por ese camino a los demás. Un hombre no conoce de los demás hombres, en definitiva, sino lo que ha aprendido a conocer de sí­ mismo y de sus semejanzas y desemejanzas con los diversos tipos humanos.
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