Las mejores 141 Frases de Ajedrez - FrasesWiki.com

Encontramos 141 frases sobre Ajedrez

El ajedrez detiene a su maestro dentro de sus propios vínculos, encadenando la mente y el cerebro, por lo que la libertad interior del más fuerte debe sufrir.
Antes que te cases, mira lo que haces… Este refrán puede aplicarse por entero al ajedrez. Y lo mejor es no prestar atención a la conducta del rival. Pues es un encuentro reñido puede uno comprender mal a su contrincante o caer en una añagaza psicológica.
Aquellos días de los primeros combates de ajedrez, el tablero me seducía como quizá no me haya vuelto a seducir posteriormente. Es raro el ajedrecista principiante que no haya vivido un periodo así de atracción pasional por el tablero.
El aprendizaje del juego del ajedrez produce auténtico placer, y los éxitos deportivos o de inventiva que se obtienen luego reportan plena satisfacción.
En los circuitos de ajedrez, donde se oye hablar a muchos fuertes jugadores, existe la común creencia graciosa de que ningún tipo de ejercicio puede cambiar la fuerza de un jugador. (...) Sin embargo, la experiencia de muchos jugadores de muy diferente fuerza de juego demuestra que lo contrario también es verdad.
En mis partidas había muchas maniobras y muy pocas combinaciones, demasiados reagrupamientos y escasísimos ataques o asaltos impetuosos. Me hacía falta modificar decididamente la manera de jugar. Sólo un cambio rápido y audaz de todas mis concepciones sobre el arte del ajedrez me podría ayudar a perfeccionarme. Y ante todo, me hacía falta trabajar, trabajar más y otra vez trabajar.
Excepto mis amigos íntimos, nadie sospechaba siquiera que yo era gran maestro de ajedrez: ni durante los primeros meses de la guerra, cuando yo trabajaba de tecnólogo, ni posteriormente cuando ocupaba el cargo de ingeniero jefe de la fábrica. Me conocían sólo como ingeniero.
La historia del ajedrez moderno es la historia de la lucha entre dos escuelas, entre dos tendencias, que encabezan el ex campeón del mundo Wilhelm Steinitz y el gran maestro Siegbert Tarrasch, de otro lado, la escuela rusa, que encabezan Majeíl Chigorin y el ex campeón del mundo Alexander Alekhine
Las partidas simultáneas de ajedrez son algo muy interesante. Contribuyen a que los ajedrecistas ordinarios sepan comprender la trama de juego de un maestro, les permite competir con él, adivinar sus planes y aprender la técnica del juego.
¡Por eso amamos el ajedrez! Nos gusta el juego por sus ilimitadas posibilidades, por sus intrépidos arrebatos de imaginación, por el ancho campo que ofrece para la investigación y la inventiva. Esto es por lo que decimos que el ajedrez es un arte.
Alguna vez los hombres tuvieron que ser semidioses, si no, no habrían inventado el ajedrez
El ajedrez es vanidad
El ajedrez no es para mí un juego sino un arte. Sí, considero que es un arte y me hago cargo de todas las obligaciones que eso implica. Todo ajedrecista destacado y con talento no es que tenga el derecho sino que tiene la obligación de considerarse artista
El ajedrez te enseña ante todo a ser objetivo.
Estudio ajedrez ocho horas al día, por principio.
Habiendo emprendido desde hace ya varios meses una tournée ajedrecística por América del Sur, y habiendo encontrado en esta ocasión los mejores jugadores de casi todos los Estados en plena actividad, puedo afirmar que el ajedrez brasileño ocupa en ellos uno de los primeros puestos.
No juego al ajedrez, lucho en ajedrez. Por consiguiente, trato de combinar la táctica con la estrategia, lo fantástico con lo científico, lo combinativo con lo posicional, y trato de responder a las demandas de cada posición específica
Por medio del ajedrez desarrolle mi carácter... El ajedrez nos enseña, primero que todo a ser objetivos... en ajedrez uno solo puede llegar a ser Gran Maestro solo si es capaz de reconocer sus errores. Es exactamente como en la vida.
Soy Alekhine, campeón mundial de ajedrez. Tengo un gato llamado 'Ajedrez'. No necesito pasaporte
Si pudiéramos observar el interior de la cabeza de un jugador de ajedrez, encontraríamos ahí un mundo lleno de sentimientos, imágenes, ideas, emoción y pasión.
El sobresalir en el ajedrez, Watson, es signo de una mente intrigante.
En la vida ocurre lo que en el ajedrez. Trazamos un plan, pero ese plan está condicionado por lo que quiera hacer, en el ajedrez, el adversario, y en la vida, el destino. Las modificaciones que el plan sufre con ello son casi siempre tan grandes que en su ejecución apenas resulta ya reconocible en algunos de sus rasgos básicos
¿No se sintió nunca como uno de esos peones de ajedrez pasados, que se olvidan en un rincón del tablero y oyen apagarse a su espalda el rumor de la batalla mientras intentan mantenerse erguidos, preguntándose si queda en pie un rey al que seguir sirviendo?
Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión...Segundo, prudencia...Tercero, cautela...Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apariencias malas presentes en el estado de nuestros asuntos, el hábito de la esperanza por una oportunidad favorable y la perseveración de los secretos de los recursos.
El ajedrez es el gimnasio de la mente.
El ajedrez es el gimnasio de la mente.
Conozco a gente que tiene toda la fuerza de voluntad del mundo y aún así no es capaz de jugar buen ajedrez.
El ajedrez demanda concentración total y amor por el juego.
El ajedrez es asunto de juicio delicado, saber cuándo golpear y cómo esquivar
El ajedrez es ciertamente un arte, pero yo no pensaba en ello. Sólo el juego preciso y fuerte puede ser bonito... La precisión, en primer lugar. En última instancia, todo se decide por la clase. Luego podemos aspirar a una partida preciosa. Pero para jugar con elegancia y precisión hay que saber mucho y ser capaz de utilizarlo.
El ajedrez es mejor que el sexo.
El ajedrez es una guerra sobre un tablero. El objetivo es aplastar la mente del adversario.
El ajedrez es vida.
El cuerpo debe estar en perfectas condiciones. Si se deteriora el cuerpo, se deteriora el ajedrez. No se puede separar el cuerpo y la mente.
Hay demasiados judíos en el ajedrez. Parecen haberlo tomado por asalto. Le han quitado toda su clase al juego. Eso no me gusta (...) ¿Si yo soy judío? Sólo por parte de mi madre.
Lo importante en el ajedrez son los buenos movimientos.
Los rusos han amañado el ajedrez mundial.
Me opongo a que digan que soy un genio del ajedrez. Me considero un genio en general que, casualmente, juega al ajedrez. Es muy distinto. Miren a Kasparov: él es un genio del ajedrez. Fuera del tablero, en cambio, es un idiota.
No soy un genio del ajedrez, soy un genio que juega ajedrez.
Sólo se puede jugar bien al ajedrez si se ama el juego.
Sólo se puede llegar a ser bueno en ajedrez si se ama el juego.
Soy un individuo detestable. Mis ideales son el ajedrez y el dinero. Quiero ser riquísimo. Todos quieren serlo, pero ninguno lo dice. ¿Es pecado?
Todas las mujeres son débiles. Son estúpidas comparadas con los hombres. Nunca deberían jugar ajedrez.
Todo lo que quiero en la vida es jugar al ajedrez.
Yo doy el 98 por ciento de mi energía mental al ajedrez. Otros dan apenas el 2 por ciento.
El ajedrez constituye un medio eficaz para la educación y formación del intelecto del hombre.
El ajedrez es un pasatiempo, pero es además un educador del raciocinio.
Creo que mi mejor cualidad en el mundo del ajedrez radica en que nunca juego de forma rutinaria, sino que juzgo la posición una y otra vez antes de cada jugada, cambiando, si es preciso, mi estrategia al responder a las jugadas de mi contrincante.
El ajedrez es imaginación.
Jugar una partida de ajedrez es pensar, elaborar planes y también tener una pizca de fantasía.
La creatividad y el miedo son elementos incompatibles en el ajedrez.
No diga que soy un genio, ni cosas por el estilo. Diga simplemente que yo entendía la lógica del ajedrez, y con eso me habrá definido perfectamente.
El ajedrez es imaginación.
El ajedrez es una frivolidad primorosa
El mejor jugador de ajedrez del mundo no puede llegar a otra cosa que ser simplemente el mejor jugador de ajedrez
El ajedrez es una frivolidad primorosa.
Ajedrez: Una actividad donde los problemas deben ser resueltos: con la razón, con la imaginación y con la conciencia. Una necesidad de realizar, de que lo que se hace tenga impacto, despierte interés y sea objeto de una respuesta de los demás. El principio de efectividad se hace presente por el amor y el trabajo productivo.
Piezas somos de ajedrez y el loco mundo es la tabla, pero en la talega juntos peones y reyes andan.
El ajedrez es la esencia de lo inútil y de lo sabio.
En ajedrez de nada sirve pensar, hay que reflexionar antes.
En el ajedrez, lo más importante no son el rey y la reina, sino los peones, el hombre.
Juego al ajedrez como si mi partida fuera a analizarla mi enemigo.
Matemáticas + ajedrez = teatro.
Matemáticas + ajedrez = teatro.
En ajedrez mi palabra es cercana a la de Dios.
No me gusta el juego de Tal, porque Botvínnik considera que no se puede ganar jugando como lo hace él, porque el ajedrez tiene sus leyes.
¡El ajedrez es inagotable! Se han jugado millones de partidas y se han escrito miles de obras, pero hasta ahora no existe fórmula universal ni método que garantice el triunfo. Al ir conociendo sus múltiples aspectos, uno empieza a sentir una gran atracción por este juego.
El ajedrez es un expediente tonto que hace creer a la gente inactiva que hacen una cosa muy astuta cuando solamente están perdiendo su tiempo.
El ajedrez puede ser el más profundo y menos agotable de los pasatiempos, pero sólo eso. Un genio del ajedrez es alguien de gran concentración mental, poco comprendido en una empresa humana trivial.
Hay tres búsquedas intelectuales, en el que los seres humanos han realizado grandes hazañas antes de la edad de la pubertad. Ellas son la música, las matemáticas, y el ajedrez.
La fantasía nunca arrastra a la locura, lo que arrastra a la locura es precisamente la razón. Los poetas no se vuelven locos, pero sí los jugadores de ajedrez.
Si quieres destruir a una persona, entonces véncela al ajedrez. Es mucho más seguro que el veneno.
El ajedrez es una necesidad tan imperiosa como la literatura.
El ajedrez, interesantísimo, es juego de dioses: ¡manejar a nuestro antojo un mundo en pequeño con todas sus figuras! Quién sabe si el mundo no será en resumidas cuentas más que eso, un gran tablero de ajedrez al que unos seres superiores juegan con nosotros como nosotros jugamos con las figuras del ajedrez.
El ajedrez es prueba de inteligencia.
Las ideas audaces son como las piezas del ajedrez que avanzan hacia delante. Ellas pueden ser vencidas, pero también pueden iniciar una partida victoriosa.
El ajedrez es prueba de inteligencia.
El ajedrez es hoy reemplazado por el fútbol, el boxeo o el tenis, que son juegos de insensatos, no de intelectuales
El ajedrez es uno de los medios que tenemos para salvar la cultura, como el latín, el estudio de las humanidades, la lectura de los clásicos, las leyes de la versificación, la ética
El ajedrez es uno de los medios que tenemos para salvar la cultura, como el latín, el estudio de las humanidades, la lectura de los clásicos, las leyes de la versificación, la ética. El ajedrez es hoy reemplazado por el fútbol, el boxeo o el tenis, que son juegos de insensatos, no de intelectuales.
El ajedrez es uno de los medios que tenemos para salvar la cultura, como el latí­n, el estudio de las humanidades, la lectura de los clásicos, las leyes de la versificación, la ética. El ajedrez es hoy reemplazado por el fútbol, el boxeo o el tenis, que son juegos de insensatos, no de intelectuales.
Aprendí a jugar al ajedrez antes que a leer.
Jamás he estudiado ajedrez. Sólo estudio ajedrez cuando juego una partida.
Tres mil personas exigen en Colombia que sus vidas no sean utilizadas como peones en un ajedrez de intereses que no son los suyos
En la vida, como en ajedrez, las piezas mayores pueden volverse sobre sus pasos, pero los peones sólo tienen un sentido de avance.
El ajedrez es la forma de conformarse del hombre para saciar su sed, su nostalgia de infinito, conformarse en hacer la guerra allí en un espacio limitado pero al mismo tiempo capaz de alojar al infinito. ¿Cuál es el infinito? Las infinitas complicaciones que crean entre si las piezas del ajedrez.
El ajedrez se trata de un duelo de un hombre contra otro, donde lo que es la personalidad del hombre queda comprometida. Cada jugador lucha contra su enemigo interior que es su torpeza o sus hallazgos.
El ajedrez es un juego que me apasionó de joven, pero un buen día me empezó a tomar demasiado tiempo y entonces lo eliminé
Un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil
El ajedrez es un juego que me apasionó de joven, pero un buen dí­a me empezó a tomar demasiado tiempo y entonces lo eliminé.
La diplomacia es un juego de ajedrez en el que a los pueblos se les da jaque mate.
Polonia es como un tablero de ajedrez en el que unos juegan al ajedrez y otros a las damas. Nadie puede ganar, pero sí todos decir: he ganado.
Compadezco al que no conoce el ajedrez. Causa ya alegría al aprendiz, al veterano le produce sumo placer
Me gusta el ajedrez porque es un buen descanso, hace trabajar la mente, pero de una forma muy especial
La vida es demasiado corta para dedicarse al ajedrez.
La vida es demasiado corta para jugar al ajedrez
La vida es demasiado corta para el ajedrez.
Todo lo que quiero es que me caven un hoyo y que mi tumba diga: aquí cayó un loco del ajedrez. No jugaba bien, pero le gustaba jugar. Nunca pudo enfrentarse a un campeón. Murió como vivió: esperando.
A nadie le gusta jugar al ajedrez mientras cae por un abismo.
El ajedrez es un juego en que se desarrolla una inmensa actividad que no deja huella alguna
Las piezas de ajedrez son los componentes del alfabeto que da forma a los pensamientos, y estos pensamientos, además de hacer un diseño visual del tablero de ajedrez, expresan su belleza de manera abstracta, como un poema... He llegado a la conclusión personal de que mientras que todos los artistas no son jugadores de ajedrez, todos los jugadores de ajedrez sí que son artistas.
Todavía soy una víctima del ajedrez. Tiene toda la belleza del arte y mucho más. No puede ser comercializado. El ajedrez es más puro que el arte en su posición social.
En la actualidad, hablar con un periodista era como jugar una decisiva partida de ajedrez: una tenía que pensar con antelación, imaginar todas las maneras en que el reportero podía tergiversar una declaración. Se respiraba un clima inevitablemente hostil.
Todo el aplauso del viento sobre la fronda de copa redonda y el ajedrez verde tablero donde los peones son del rey.
Brava comparación -dijo Sancho-, aunque no tan nueva, que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que mientras dura el juego, cada pieza tiene su particular oficio, y en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.
El ajedrez procura una suerte de inteligencia que sirve únicamente para jugar al ajedrez.
El ajedrez procura una suerte de inteligencia que sirve únicamente para jugar al ajedrez.
El ajedrez es el arte del análisis.
El ajedrez es el arte que ilustra la belleza de la lógica.
El ajedrez ocupa en mi vida un ciento por cien, más diez.
Los aficionados al ajedrez, los aficionados y los lectores sólo son felices cuando un gran maestro se arriesga, más bien que cuando se limita a mover los trebejos.
Si prohibiesen el ajedrez, probablemente me haría contrabandista.
Un jugador de ajedrez es primordialmente un actor. Se sienta en el escenario preguntándose qué jugada le va a agradar más a la concurrencia.
¿Qué representó para usted el cálculo de sus probabilidades de victoria en el Torneo de Portoroz? Para mí, el tablero de ajedrez es un campo de batalla y no los libros de un contador.
El ajedrez es un juego sin par, regio e imperial.
El ajedrez es un juego sin par; regio e imperial.
He aquí la única verdad. Somos los peones de la misteriosa partida de ajedrez que juega Alá. Él nos mueve, nos detiene, vuelve a empujarnos, y al final nos arroja, uno a uno a la caja de la nada
Todo es un tablero de ajedrez de noches y días, donde el destino, con hombres como piezas, juega: Acá y acullá mueve, y da jaque mate y mata, y uno por uno, vuelve a ponerlos en la caja.
Todo es un tablero de ajedrez de noches y días, donde el destino, con hombres como piezas, juega: acá y acullá mueve, y da jaque y mata, y uno por uno, vuelve a ponerlos en la caja
Si quieres destruir a un hombre, enséñale a jugar al ajedrez.
El ajedrez es eminentemente y enfáticamente el filósofo del juego.
El ajedrez ha de ser primordialmente una recreación y no debe practicarse en detrimento de otras y más serias actividades. Como un simple juego, como un descanso de actividades importantes en la vida, merece la más alta recomendación.
Me siento con más fuerzas, confirmando la creencia de que el tiempo dedicado al ajedrez es literalmente malgastado.
El jugador de ajedrez debe trasladar sus capacidades intelectuales a otras artes como las letras y la filosofía, ya que realiza muchas más combinaciones que casi todos los autores literarios
El ajedrez es el más grande desperdicio de la inteligencia humana después de la publicidad.
El ajedrez es el más grande desperdicio de la inteligencia humana después de la publicidad.
El juego es tan exacto en el fútbol como en el ajedrez.
Personalmente, yo prefiero mirar hacia el futuro en donde un programa de computadora gane el título mundial de ajedrez. La humanidad necesita una lección de humildad.
Recuerdo cómo salimos en tropel los jugadores de ajedrez...Y cómo, a medida que nos acercábamos a la plaza San Martín nos íbamos poniendo serios y éramos cada vez menos, y al fin, cuando crucé la plaza, me vi solo.
El ajedrez como la música o el amor, tiene el poder de hacer feliz a la gente.
El ajedrez es un juego útil y honesto, indispensable en la educación de la juventud
El ajedrez es un juego útil y honesto, indispensable en la educación de la juventud.
Lo que el ajedrez enseña, es que hay que permanecer con calma y pensar si realmente es buena idea la jugada que haremos.
Te sientas frente a un tablero y repentinamente tu corazón brinca. Tu mano tiembla al tomar una pieza y moverla. Pero lo que el ajedrez te enseña es que tú deber permanecer ahí con calma y pensar si realmente es una buena idea o si hay otras ideas mejores.
Te sientas frente a un tablero y repentinamente tu corazón brinca. Tu mano tiembla al tomar una pieza y moverla. Pero lo que el ajedrez te enseña es que tú debes permanecer ahí con calma y pensar si realmente es una buena idea o si hay otras ideas mejores.
Me siento como si fuera una pieza en una partida de ajedrez, cuando mi oponente me indica: esa pieza no puede ser movida.
Para comprender toda religión es imprescindible saber que a los Dioses les divierte ver a las niñas saltando a la comba con alambres de púas, juegan a cosas que no son el ajedrez con los destinos de los mortales y los tronos de los Reyes.
Una tesis es como una partida de ajedrez, tiene cierto número de movimientos, pero desde el principio hay que estar capacitado para predecir los movimientos a efectuar con vistas a dar jaque mate al adversario.
El ajedrez es demasiado para ser un juego y demasiado poco para ser una ciencia.
El ajedrez no es para almas tímidas.
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